Devaluando a México: 3 años de EPN en el poder

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El 1º de diciembre de 2015, el presidente de la República, EPN cumplió tres años bajo el mandato ejecutivo del país. La mitad del sexenio ha llegado y la opinión pública empieza a preguntarse qué más pasará durante los últimos tres años del gobierno priista en Los Pinos. Lo que se sabe, hasta el día de hoy, es que “el nuevo PRI” decidió elegir a un candidato que salvaría a México, pero –actualmente– se habla, como lo diría la revista Newsweek, de un “salvador que no lo fue”. Saving Mexico era la portada de la revista Time en febrero de 2014, pero ahora la nueva portada debería ser “Devaluando a México”.

La devaluación del país no sólo se ha visto a nivel económico, siendo que el dólar ha logrado un aumento estratosférico frente al peso, sino que también se ha vislumbrado en el ámbito político y social. Las Reformas estructurales del gobierno peñista han llevado a que los objetivos principales no se cumplieran y, en cuanto a la reforma educativa, ésta ha tenido grandes controversias, ya que en lugar de centrarse en la construcción y mejoramiento de programas educativos, se ha ido directamente a la cuestión evaluativa de los profesores, quienes hoy en día siguen manifestándose en contra de la aplicación de la evaluación docente.

Por tanto, a lo largo de estos tres años, la devaluación del gobierno de EPN se ha originado a partir de acontecimientos que a continuación enlisto:

  • El engaño económico;
  • Reforma fiscal recesiva;
  • No hay multillonarias inversiones en telecomunicaciones;
  • La corrupción es un fenómeno cultural;
  • La crisis de Iguala-Tlatlaya y Ostula;
  • La fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán;
  • La criminalización de la protesta social;
  • Carencia de una estrategia efectiva para combatir al crimen organizado;
  • Fracaso de la reforma educativa;
  • Equipo de gobierno fracturado.

Así es como termina un tercer gobierno en el que ha imperado el declive de un sistema de gobierno que se pensó que solucionaría los problemas dejados por los gobiernos panistas, más bien –el nuevo régimen– ha ido en decaimiento.

Durante el mandato de EPN, un millón de mexicanos ha ingresado anualmente a las mediciones de pobreza, que según datos de la (OCDE) Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, sitúan al país junto a Brasil y Turquía como los mayores en cuestión de pobreza. Además, de que, en el territorio mexicano, la concentración del capital económico se encuentra en manos de cuatro hombres: Carlos Slim, Germán Larrea, Alberto Bailleres y Ricardo Salinas Pliego.

Las contradicciones son desiguales y contradictorias. México es un país diverso no por sus raíces o diversas culturas que habitan a lo largo y ancho del país, sino por la diversidad de desigualdades que pueden observarse. De un lado están los ricos y por otro lado los pobres. Conviven en una misma colonia, en una misma delegación, en un mismo municipio, en un mismo estado, en un mismo país. La solución a la devaluación es no creer que la solución se encuentra en el presidente. Todo parte de la construcción de políticas reguladoras que busquen el mejoramiento de las instituciones y que permiten el adecuado funcionamiento de la estructura social y política.

Si bien EPN es culpable, más culpables de la devaluación son los diputados, quienes han sido cómplices de la aprobación de aquellas Reformas que se han consolidado y que han perdido la carrera en la búsqueda por su efectividad. El 2015 se está yendo, pero llega un nuevo año. ¿Recuperará EPN su popularidad entre la ciudadanía? Eso estará por verse.

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