¿En verdad la CDMX será el estado 32?

La Reforma Política del Distrito Federal fue aprobada por la Cámara de Senadores el 15 de diciembre del 2015. Después de 191 años, la capital del país –Distrito Federal– pasará a ser nombrada como Ciudad de México, la cual contará con autonomía política y financiera, además de que será la única entidad del país en recibir recursos federales para educación y salud. Con este aval, el D.F. no sólo cambiaría de nombre, sino que las delegaciones serán demarcaciones territoriales –denominadas “alcaldías”– que contarán con autonomía presupuestal y una Constitución y Congreso local propios. Sin embargo, la cuestión es que gran cantidad de medios han mencionado que la Ciudad de México se convertirá en el estado 32 de la República Mexicana: ¿Es esto cierto?

En primera instancia, a finales de enero del presente año, senadores y diputados precisaron que la reforma política del Distrito Federal no significaba la creación del estado 32, sino el nacimiento de una nueva entidad denominada Ciudad de México que contaría con plena autonomía, pero no con total soberanía como la que poseen los Estados de la Federación. La Ciudad de México seguirá siendo la capital del país, una entidad federativa y no un estado porque es sede de los Poderes de la Federación.

Asimismo, la Ciudad de México no puede ser un estado, debido a que no cuenta con municipios: esto a razón de que a la entidad no le conviene la municipalización. En caso de que existiese lo anterior, habría una disgregación en materia de servicios públicos y lo que se acordó en el pleno de la Cámara de Senadores fue la integración de los mismos en el gobierno central.

El nuevo Artículo 44 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, producto de la reciente reforma política aquí comentada, dice a la letra lo siguiente: “La Ciudad de México es la entidad federativa, sede de los poderes de la Unión y Capital de los Estados Unidos Mexicanos; se compondrá del territorio que actualmente tiene y, en caso de que los poderes federales se trasladen a otro lugar, se erigirá un Estado de la Unión con la denominación de Ciudad de México”.

Es decir, que el Distrito Federal –como ya se vio– no se ha convertido en un Estado, sino que mantiene su naturaleza jurídica tradicional. La única forma de que lo sea es que los Poderes de la Unión se trasladen a otro lugar. Además, el título de entidad federativa le había sido designado a la ciudad desde 1917 en el Artículo 43 de la Constitución. Por ende, si la reforma política del 2016 no creó el Estado 32 ni habilitó a la capital como entidad federativa: ¿Qué es lo nuevo de la reforma?

Los estados de la República están regulados desde los artículos 115 al 121 de la Constitución y la Ciudad de México a partir del 122. El nuevo Artículo 122 es el que fijará los límites a la Asamblea Constituyente de tal forma que los nuevos cambios serán los siguientes:

  1. La Ciudad de México seguirá siendo la capital del país y sede de los poderes federales.
  2. La Ciudad de México conservará el título de entidad federativa que goza de autonomía en lo que concierne a su régimen interior, organización política y administrativa.
  3. El Poder Legislativo se depositará en la Legislatura de la Ciudad. Los diputados serán electos mediante sufragio y durarán en el cargo 3 años.
  4. El titular del Poder Ejecutivo será nombrado como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México y será electo por un periodo de 6 años. En ningún caso podrá reelegirse.
  5. El Poder Judicial estará dirigido por el Tribunal Superior de Justicia, el Consejo de la Judicatura y los juzgados y tribunales que establezca la nueva Constitución de la Ciudad.
  6. El gobierno de las “demarcaciones territoriales” (antiguamente delegaciones) estarán a cargo de “alcaldías”. Las Alcaldías estarán integradas por un alcalde y un Concejo electo por 3 años.
  7. La Ciudad de México contará con organismos constitucionales autónomos que la constitución prevé para entidades federativas como lo son: Instituto Electoral de Derechos Humanos e Instituto Federal de Acceso a la Información.

En general, las anteriores serán algunas de las principales consecuencias de la reforma política que acaba de aprobarse en el gobierno de Miguel Ángel Mancera y lo único que falta será su aprobación por el presidente de la República Enrique Peña Nieto quien promulgará este viernes 29 de enero la nueva Reforma Política, que pasará a ser publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

Una vez que la declaratoria de constitucionalidad sea publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) por el Gobierno de la República, el Instituto Nacional Electoral (INE) tendrá 15 días de margen para lanzar la convocatoria destinada a conformar la Asamblea Constituyente. Por lo tanto, es recomendable seguir informándose al respecto, porque a partir de hoy algunos medios seguirán desinformando a la ciudadanía al mencionar que la Ciudad de México se ha convertido en el estado 32 de la República Mexicana. Lo único de lo que sí estamos seguros hasta ahora y sin especulaciones es que al fin la ciudadanía podrá decir: “Adiós D.F., hola, Ciudad de México”.

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Curso de Redacción Fast-track. Lección. 10: ¿Cómo escribir extranjerismos?

Hola, errateros.

El día de hoy les traigo una lección con respecto a la forma en la cual deben emplearse y escribirse los extranjerismos, que son definidos –grosso modo– como aquellas palabras de origen extranjero que no son propias de la lengua española. A continuación les daré unas pequeñas recomendaciones para su uso adecuado y así puedan evitar caer en lo hipercorrecto (aquello que es correcto, pero que se emplea en búsqueda de un prestigio social tratando de copiar palabras que no corresponden a nuestro dialecto).

extranjerismos

 Uso adecuado de extranjerismos 

-Son incorrectos cuando en nuestra lengua ya existe un término al que alude el extranjerismo.

-Deben escribirse en cursivas o itálicas, subrayado o comillas.

-El criterio sobre cómo escribirlos correctamente es consultando el DRAE.

Para lo anterior, hay tres soluciones:

  1. Cuando los extranjerismos están en cursivas en el DRAE

En el caso de que los extranjerismos consultados en el diccionario se encuentren en cursivas, eso significa que la escritura de los mismos se mantiene de acuerdo a la lengua original y, por tanto, deberá escribirse en cursivas o subrayado.

Ejemplos: souvenir, striptease, ballet, hooligan…

2. Cuando los extranjerismos están en redondas en el DRAE

Cuando los extranjerismos consultados se hallan en redondas en el DRAE, significa que cumplen ya con los códigos propios de la lengua española, debido a que han sufrido procesos de adaptación; por tanto, deberán pronunciarse como se escriben.

Ejemplos: suéter (sweater), macarrones (maccheroni), cruasán (croissant)…

3. Cuando no están en el DRAE

El que algún extranjerismo no esté en el DRAE significa que su uso es incorrecto en nuestra lengua; por consiguiente, tengan mucha precaución. Y, si van a usar dicha palabra en algún texto, es recomendable ponerla en cursiva.

Ejemplos: shock (choque), parking (estacionamiento), rating (índice de audiencia), share (cuota de audiencia)…

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Hasta aquí la lección del día de hoy. Espero hayan tomado nota al respecto de estas palabras que últimamente han estado invadiendo a la lengua española. Recuerden siempre consultar el DRAE para evitar equivocaciones y no olviden que para cualquier duda pueden consultarme en mis redes sociales digitales. Un saludo.

Pd. La siguiente lección abordaré el tópico referente al uso de los puntos suspensivos.

El hombre sin almohada

Por: Don Errata  (Oliver López)

¿A quién le pregunto?

Nuevamente, he decidido retomar la terapia de cada día, aquélla que me ayuda a comprender realmente lo que sucede a mi alrededor, lo que me permite liberarme de mis miedos, inquietudes, enojos. La terapia nocturna ha llegado y mi cama se convierte en el psicoanalista de mi futuro progreso. Sin embargo, desde hace un mes ya no he podido desahogarme como lo he deseado. Mis almohadas han desaparecido; duermo ahora cual  vagabundo sobre un suelo sin acolchonar. Las dudas las consultaba con mi almohada, pero ahora me pregunto: ¿Quién me aconsejará y escuchará mis plegarias?

Recién acostado, volteo hacia el techo y veo en él una obscuridad inerte y escasa de respuestas. Mis párpados tiemblan y mi mirada se mueve sigilosamente de a lado a lado cual péndulo en búsqueda de hallar de un equilibrio oportuno. Comienzo a reflexionar –en el vaivén de miradas– la terrible situación que me ha atormentado desde hace tiempo: ¿De qué hablamos cuando hablamos de nosotros mismos?

El egoísmo puro se apodera de nosotros. En mi caso, prefería hablar de mí mismo con mi antigua almohada, que ahora ha partido para siempre. Pero, si puedes observar detenidamente a quienes te rodean, en sus palabras hay un cierto halo de misterio, incomprensión y avidez por la búsqueda del reconocimiento de una propia verdad o mentira que sólo puede hacerse visible en la enunciación de las simples y llanas palabras expulsadas por cada una de esas personas.

Hablan, escuchas; tratas de replicar, no puedes. Su discurso de ellos sigue continuando y te preguntas: ¿Hasta cuándo parará este martirio? o quizás ¿Hasta cuando se dará cuenta esta persona que, entre toda esa maraña de palabras, esconde secretos que no puede revelar?

Los miedos se esconden en nuestro inconsciente y no queremos que salgan a flote. Pero, si queremos hablar de nosotros mismos, los demás deben saber quiénes somos realmente. Al final de cuentas, somos humanos, no somos perfectos. ¿Por qué temer a lo desconocido o al rechazo? Si de algo aprendí en mis largas noches de terapia con mi almohada es que uno de nuestros mayores temores es no ser amado por quienes quisiéramos y, por otro lado, lo que más amamos es ser escuchados.

¿Cuántas veces hemos estado frente a frente con alguien y poder soportar su silencio? El silencio es la prueba ante el egocentrismo discursivo de nuestra propia voz. En él podemos no sólo admirar a la persona que tenemos en frente, sino contemplar la atmósfera que nos rodea, aquélla que trata también de mandarnos respuestas con una serie de elementos que quedan grabados en nuestra memoria.

El verdadero desafío es difuminar los horrores de la reciprocidad yoica y buscar el rescate de los pequeños detalles que la vida ha puesto frente a nosotros. Entonces, ¿por qué seguimos “inmortalizando” en fotos detalles sin importancia en cada una de nuestras cámaras?

La memoria es el verdadero baúl de los sentimientos ocultos. Los encuadres guardados se quedan impregnados con todos los elementos posibles que están presentes en nuestro momento significativo. La imagen digital -por mas que lo desee- jamas podrá cumplir con todos los requisitos que nuestro cerebro –con sus sentidos– es capaz de almacenar.

Aún falta mucho por aprender; hemos retrocedido hacia este comportamiento yoico y de protagonismo. La cámara se convierte en el capturador de hechos que originan alabanzas, envidias y decepciones. La gente habla de sí misma por medio de este soporte. ¿Qué están revelando de sí mismos y que están escondiendo en realidad esas personas? No hay una reciprocidad en esta cuestión.

La gente comparte imágenes, revela lo mejor de sus vidas, pero no hay un alto; sin embargo, se sienten amadas, porque saben que alguien las está “escuchando” o tomando en cuenta. Ahí es cuando la felicidad se vuelve esclava de la aceptacion del otro. Si no somos correspondidos como queremos, resultamos ser personas incomprendidas y sin anhelos de continuar. La gente puede olvidarse de todo ello mediante un simple incremento de apreciación por parte del otro, aquél que no conoce y que simplemente está del otro lado de una pantalla o que quizá solamente ha tenido una escasa interacción con él. Pero, para esa persona, el desconocido se vuelve en el incentivo de una felicidad. Actualmente, se confía más en el extraño que en nosotros mismos. Buscamos el consuelo en lo que otros pueden decirnos que en lo que nosotros mismos podemos decidir. Si no hay nadie que valore mis logros, no existo.

La vida nos ha ido deteriorando poco a poco y cada uno de los tropiezos se han vuelto minas que han ido hiriendo nuestro propio camino. Si seguimos hablando de nosotros mismos, habrá un momento en que nadie querrá escucharnos; se hartarán de nosotros y pondrán ante nuestra propia vista la barrera del silencio que nadie ha logrado superar.

Tratar de golpear a nuestro propio orgullo es lo que permitirá ver más allá de las mismas historias. Existen millones de relatos allá afuera que necesitan ser escuchados, quizás alguno de ellos ayude a complementar problemas que nos han invadido desde tiempos inmemoriales o tal vez se conviertan en lecciones de vida para cada uno de nosotros.

De lo que sí estoy seguro esta noche es que pude darme cuenta que, pese a la falta de almohada, las reflexiones nocturnas han vuelto con un logro: al fin pude aprender a escucharme a mí mismo sin necesitar a alguien más a mi lado que respondiera a cada uno de mis cuestionamientos. La respuesta está en mí, no en una bolsa de plumas.

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