“Ley Atenco”: la represión justificada.

Por: Don Errata (Oliver López)

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A finales de julio de este año entrará en vigor una ley que regulará el uso de la fuerza en el Estado de México y permitirá que los elementos de seguridad pública disuelvan manifestaciones y protestas consideradas “ilegales”, incluso, usando armas letales en caso de ser necesario. Es la llamada “Ley Atenco” que pone en tela de juicio el poder con el que el Estado pretende brindar paz y seguridad a la ciudadanía.

Esta ley que fue aprobada, no solamente por los diputados mexiquenses del PRI y PVEM sino también por los del PRD, se construyó gracias a una iniciativa del gobernador Eruviel Ávila, enviada en diciembre del 2015 al Congreso Estatal y que fue aprobada el pasado 17 de marzo, día en que –a su vez– se promulgó.

Hasta ahora, pueblos y comunidades organizados del Estado de México se pronunciaron en contra de esta nueva ley a la que ellos llaman “Ley Eruviel” y pidieron a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) interponer una acción de incostitucionalidad, pues es una ley que va dirigida a todos aquellos que recurren al derecho de expresarse libremente.

La cuestión con esta nueva ley está en que en ella los gobernantes quedan absueltos de los ataques que las fuerzas de seguridad lleguen a cometer en actos futuros y que puedan ocasionar consecuencias graves como la muerte de una persona.

Así es como el andamiaje político acaba de aprobar una nueva ley con alcances aún más extremos que la antigua “Ley Bala”, pues ésta del año 2014 permitía a los elementos de seguridad pública el uso de armas únicamente “incapacitantes” más no letales; es decir, aquellas que por su naturaleza no ocasionaran lesiones que pudieran poner el riesgo la vida de las personas. Sin embargo, la “Ley Bala” tuvo corta vida a causa de su derogación por parte del gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle.

El contraste es que ahora la “Ley Bala” ha regresado en una versión remasterizada, pero con alcances más represivos y violentos donde el uso legitimado de armas letales habla ya –por sí misma– de los alcances de esta nueva iniciativa de seguridad. Además, el artículo 8 de la legislación aprobada por el Congreso del Estado de México, faculta el uso de las armas letales a los agentes policiacos en casos “estrictamente inevitables” y –casualmente– serán ellos mismos los que consideren los tipos de agresión ante los cuales deberán actuar. A continuación el listado de los tipos de agresión:

1. Resistencia Pasiva: cuando la persona no obedezca las órdenes legítimas comunicadas de manera directa por el elemento que previamente se haya identificado como tal y no realice acciones que dañen al mismo, a terceros o al elemento.

2. Resistencia activa: cuando la persona realice acciones con el propósito de dañarse, dañar a un tercero, al elemento o a bienes propios o ajenos.

3. Resistencia agresiva: cuando la persona realice movimientos corporales que pongan en riesgo su integridad física, la de terceros o la del propio elemento.

4. Resistencia agresiva agravada: cuando las acciones de la persona representen una agresión real o inminente que ponga en peligro la vida de tercero o la del elemento de seguridad.

Así es como en cada una de los tipos de agresión está planteado que cuando una persona ponga en riesgo la seguridad del elemento policiaco, éste podrá actuar de manera “letal” contra dicho agresor. Por lo tanto, ahora los policías estatales y municipales estarán encargados de decidir el momento en que una manifestación es “ilegal” o “altera el orden público”. Y si desean conocer las armas con las cuales la represión justificada se estará llevando a cabo, a continuación las enumero:

  1. Uso de toletes y gases lacrimógenos;
  2. Macanas y golpes;
  3. Uso de esposas rígidas y candados para pulgares;
  4. Dispositivos de descargas eléctricas;
  5. Candados de mano.

De esta manera es como el Estado pretende brindar la seguridad a los ciudadanos; ya no existe más la figura del concilio o el acuerdo. El pacto por el bienestar de todos nosotros queda disuadido en pensar que la solución son las armas. La libertad de expresión existe, pero poco a poco se vuelve en un medio para ser castigado, encarcelado e inclusive asesinado. La represión legitimada ha encendido su luz en el Estado de México con aras de expandirse a lo largo del territorio nacional. El gatillo y la violencia se han convertido en la nueva estabilidad para el gobierno y el sufrimiento del otro en la sombra de una impunidad que continúa latente. Los gobernantes quedarán como los inocentes, mientras la agresión se volverá en algo relativo ante el cual el accionar de la violencia encontrará su camino por el cual hallar un cauce sin considerar sanción alguna.

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Pakistán: el terror que se esfumó.

El atentado del día de ayer en Lahore, Pakistán en el que murieron —al menos— 72 personas reveló no solamente el escenario terrorista que se vive en el planeta, sino que demostró la indiferencia ante la imagen del horror.

La indiferencia duró únicamente escasas dos horas. Los múltiples RT’s y Likes en las redes sociales digitales invadían la gran web. Las llamadas de algunos usuarios por colocar la bandera de Pakistán como avatar no llegó a viralizarse como ocurrió con el atentado en Bruselas, pero —principalmente— con el de París. ¿Por qué mostrar indiferencia ante los pakistaníes?

La sociedad se mueve por modas, tendencias, hashtags. El mundo del impacto y de la imagen cobra relevancia por un momento y pierde efecto en el mismo momento en que lo recaba. Si no aparezco en imagen o no hablan de mí, no existo. Y así pasó con el atentado en Pakistán.

Los medios tradicionales en directo lo tomaron como un incidente más en la vida cotidiana de Medio Oriente, aquel lugar donde la muerte ya no es motivo de asombro. Por ello es que nos dejamos más impresionar por aquello donde jamás creemos que algo malo podría pasar. Arropamos a los que sufrieron algo que no merecían e ignoramos a los que constantemente luchan por lo que más necesitan: la paz.

Es por ello que el terror se esfumó en cada uno de los ciudadanos del mundo y en cada uno de los gobiernos, quienes —al igual que con Bruselas y Francia— tuvieron que haber reflejado con luces, en sus monumentos históricos, la bandera del pueblo pakistaní. Porque debemos estar unidos por la causa de todos los que sufrimos: “Todos para uno y uno para todos”.

 

Día de Contingencia en el Distrito Federal

Desde las 5 am ya no hay vagón por cual hallar un hueco, ni un buen ratero que lo quiera a uno bolsear. A travesar la línea 1 es un demosche. Toda la rufia sólo quiere trabajar.

Los vagoneros sufren con la contingencia. Ya ni siquiera los dejan ni vender. El boletaje ya anda en cero pesos, pa’ que manejo si en el metro uno puede viajar.

Los hedores y el sudor no es algo nuevo. Los arrimones comienzan a las 2. Los policías ahora sí tienen trabajo. “Pues Don Mancera ya me envió a trabajar”. Así es un día de contingencia en el Distrito Federal: ¡Día de contingencia en el Distrito Federaaaal!

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