Buscaban pólvora, hallaron la muerte

Por: Oliver López

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Diana Angélica y su familia acababan de llegar al mercado San Pablito de Tultepec, Estado de México, cuando empezó la detonación. “Escuchamos tronar los primeros cohetes y echamos a correr por el pasillo. Había mucha gente. Agarré a mi niña de 11 meses y entonces ‘bum’, se sintió una explosión muy fuerte en la espalda, como una pipa de gas”.

La deflagración las levantó del suelo y las empujó contra la valla. “Nos caímos entre la gente pero conseguimos salir fuera”. Eran alrededor de las 15:00 hrs. y la combustión en cadena duraría más de una hora pintando el cielo de humo blanco.

“¡Se acabó el mercado de cohetes de San Pablito!”, gritaban pobladores de la capital de la pirotecnia al tiempo en que cubrían sus rostros con sus manos.  Muchos cuerpos se encontraban esparcidos, más niños que mujeres. “Es lo peor que he visto en mi vida”, comentó Angélica Ávila, hermana de un vendedor de pirotecnia que resultó con quemaduras graves.

Cesar Carmona en otro lado del mercado llegaba para adquirir un poco de pólvora cuando seis grandes explosiones sorprendieron tanto a él como a los 300 puestos de pirotecnia que se alojaban dentro del mercado. “En cualquier lugar había gente llorando, corrían por todos lados desesperados”, diría Cesar Carmona horas después.

Otro hombre de nombre Federico Juárez se encontraba en el área de baños cuando un local comenzó a explotar y de ahí en ráfaga uno a uno empezó a incendiarse. “La gente comenzó a caer, corrían hacia la salida donde pedazos de concreto y de tabiques caían en toda la calle”.

Uno de los responsables de uno de los puestos dijo que en la temporada de fin de año hay una venta de 300 toneladas de explosivos, de ahí la magnitud de las explosiones registradas la trágica tarde del martes.

Algunos vecinos de los alrededores de San Pablito dijeron que las detonaciones causaron mucha alarma, principalmente en los niños que estaban en casa.

“Los vecinos salieron de sus casas, salimos a la calle. Una niña gritaba angustiada que nos íbamos a ahogar de tanto humo, y otros niños lloraban. Todos estábamos asustados, pero más los niños, y gritaban cuando se oían los tronidos muy fuertes”, dijo Guadalupe Sánchez.

Tras las explosiones, un hombre identificado como José dijo que vio desde su casa cómo muchos corrían para huir del lugar, mientras que otros se apresuraban a prestar ayuda a las víctimas.

“Entraron a sacar los primeros cuerpos los mismos tianguistas y los amontonaron. Yo vi un montón de muertos, apilados. Pero no pocos, un montón, lo vi desde la azotea de mi casa”, aseguró José.

“Todo quedó destruido”, decía llorando una mujer de 24 años, quien aguardaba afuera de uno de los hospitales en los que se atendía a los heridos que dejó la explosión del martes 20 de diciembre.

Más de 24 horas han pasado desde el trágico accidente y los comerciantes de la zona siguen hablando de lo que pudo haber sido la causa del siniestro: “son los propios clientes quienes piden que se les muestre la mercancía y se ponen groseros si no se hace”. Palabras de uno de los testigos apellidado Aguilar quien menciona que son rumores que corren entre los pobladores.

Hasta ahora la duda continúa, pero lo más irónico es que el pasado 12 de diciembre, antes de las explosiones que dejaron los puestos reducidos a cenizas, escombros y metal retorcido, el gobierno de la ciudad se jactaba en un comunicado de prensa de que el Instituto Mexiquense de la Pirotecnia había calificado al mercado llamado San Pablito como el más seguro de toda la región.

300 puestos de pirotecnia, miles de compradores de los cuales 33 hallaron la muerte. 40 heridos y condolencias del Papa Francisco. Tultepec pintó de blanco su cielo al igual que los hospitales en los cuales se atiende a las víctimas y donde los médicos afirmaron que desde ayer: “la sala de urgencias olía a pólvora”.

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Información y fuentes retomadas de: El Universal, Reforma, BBC Mundo, Sin Embargo, Animal Político.