El usó su cabeza como un revólver

Por: Oliver López

Un video que circuló el día de hoy en redes sociales mostró el momento en el que un niño llamado Federico, alumno del Colegio Americano del Noreste, atacó a su maestra y a sus compañeros para luego darse un balazo en la cabeza dentro del plantel regiomontano.

Del primero al último disparo del estudiante transcurrieron eternos 35 segundos. La grabación, de 1:14 segundos, captada por una cámara de videovigilancia ubicada en un ángulo superior del aula, mostraba un salón de clases donde animadamente charlaban niños con uniforme deportivo azul. La maestra de pie, vestida con chaquetín blanco, recorría las mesas mientras el agresor se encontraba recargado en la pared.

Cargó su pistola y disparó contra su compañero quien cayó al piso. Los disparos continuaron contra la profesora y contra dos compañeros más que resultaron heridos. Al final, Federico terminó con su vida con un balazo a la altura de su barbilla.

Federico, como aquella canción de Soda Stereo, usó su cabeza como un revólver. Dentro de ella fraguó un plan que terminó con la vida del primer menor a quien disparó, mientras el resto aún continua en el quirófano con heridas graves en la cabeza.

Federico incendió su conciencia con los demonios que habitan en el estado de Nuevo León, el cual vivió periodos difíciles durante la Guerra contra el Narcotráfico del sexenio de Calderón. Federico quizás tuvo un baño cerebral donde la influencia de un contexto de violencia y un posible cuadro depresivo lo llevaron a creer que el vacío era un lugar normal.

Es por eso que usó su cabeza como un revólver con lo cual inconscientemente decía a sus amigos: “No creerán las cosas que soy capaz de hacer por ustedes”. Fue un acto cobarde, pero sin vergüenza. Actuó como piedra en el agua, seca por dentro. Y esa dureza la sintieron los familiares de aquel pequeño víctima de Federico. Ellos se dieron cuenta que la verdad es una palabra sometida, que los llevó a creer que la violencia puede estar en donde menos lo esperan. 

Y, a pesar de todo ello, Federico fue tan dócil como un guante y tan sincero como pudo, pues desde un día antes vía Facebook y WhatsApp había anunciado su futura agresión. Nadie le creyó. Únicamente actuó, cargó la pistola y disparó con un pensamiento que se repetía constantemente en él: “No creerán las cosas que estoy a punto de hacer”. Federico murió y con su muerte dejó en claro que hay mucho por hacer en cuanto a materia de seguridad. Él usó su cabeza como un revólver. 

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“Acompáñame al Oxxo, quiero cargar gasolina”

Por: Oliver López

(Los protagonistas de esta historia son ficticios, pero los datos y el contexto que rodea la historia es meramente real y sustentada por fuentes informativas)

Santiago y Roberto son dos amigos que trabajan como cualquier mexicano por un sueldo para mantener a sus familias. Ellos han sufrido desde inicios de este año el llamado “gasolinazo” que ha afectado no sólo a ellos, sino a gran parte de la sociedad mexicana.

“Está canijo el gasolinazo. Todo es culpa de aquellos que votaron por Peña”, dijo Santiago a Roberto mientras ambos comían una torta de chorizo en el puesto de Doña Martha.

“Yo digo que deberíamos unirnos a las protestas, de algo deben servir. Ya hasta las gasolineras están cerrando para que no las desabasten. Si nos uniéramos juntaríamos a más personas y así puede que nos hagan caso”, respondió Roberto a Santiago a la par de que tomaba un sorbo a su Coca-Cola de vidrio recién salida del refrigerador.

Mientras los dos amigos seguían disfrutando de su torta, uno de los clientes de Doña Martha le decía lo siguiente: “Al ratito paso con usted. Tengo que ir primero a recargar gasolina al Oxxo. Ahí me sale más barata”.

Roberto y Santiago, sorprendidos de lo que decía el cliente de Doña Martha, alcanzaron a levantar la voz y a preguntarle: “¿Cómo que al Oxxo a cargar gasolina?”.

“Sí, acompáñenme para que vean que ya no sólo puedes ir por chelas, sino ya hasta por gasolina. Y más barata…”.

Los dos amigos decidieron pagar en ese momento y llevar en una bolsa lo que quedaba de su torta, su propósito: ver si el señor no les estaba tomando el pelo. Cuando llegaron se percataron de que el logotipo de la gasolinera Pemex había sido cambiado por el de Oxxo. El cliente de doña Martha no estaba equivocado.

A partir de este 2017, Petróleos Mexicanos (Pemex) tendrá competencia en la venta de combustibles con la llegada de seis nuevas marcas de gasolineros. Entre las nuevas marcas están: Gulf México, Hidrosina, Oxxo Gas, Petro 7, La gas y Texaco.

De acuerdo con Pemex, estas estaciones de servicio con marca propia se instalarán en zonas específicas del país, las cuales venderán gasolinas y diésel de Pemex, certificados con normas de calidad.

En junio pasado comenzaron las primeras pruebas piloto de las nuevas estaciones de servicio en la Ciudad de México, Tijuana y Mérida. Estas pruebas servirán para valorar el posicionamiento de cada marca y terminarán el 31 de diciembre de 2017.

No todas las estaciones serán nuevas, sino que cambiarán de marca y logotipo. La estrategia de los nuevos competidores es adquirir las estaciones de los viejos franquiciatarios de Pemex y cambiar su imagen comercial.

A partir de esto, es como Femsa –empresa productora de los productos CocaCola– entra al negocio de las gasolinas a través de Oxxo Gas, que ya tiene 307 estaciones de servicio ubicadas en Nuevo León, Coahuila, Guanajuato, Chihuahua, Aguascalientes, Querétaro, Jalisco, Quintana Roo y San Luis Potosí.

Oxxo Gas atiende a más de 298,000 personas físicas y empresas al día, según afirma la empresa en su sitio web. Cabe resaltar que desde el 2014, grupo Femsa mostró interés por generar estaciones de servicio y para esto adquirieron 227 franquicias de Pemex ese mismo año.

La propuesta de valor de la empresa incluye el elemento confianza tanto por los “litros de a litro”, como un servicio diferenciado y la disponibilidad de recibir diversas formas de pago.

De este modo, es como los efectos de la reforma energética comienzan a verse plasmados al dar entrada a nuevas empresas para la venta y distribución del combustible dejando a un lado a Pemex como única paraestatal encargada de dicho mecanismo.

Ahora, la comercialización ha pasado a manos de terceros y de empresas privadas quienes sacarán provecho para la implementación de nuevas tarifas y promociones que –si bien– serán una nueva oferta para la ciudadanía, a la larga dañarán a Petróleos Mexicanos que poco a poco comenzará a desaparecer y con ello se dará la privatización de las gasolineras por parte de empresas extranjeras.

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Nosotros le pagamos la gasolina a los funcionarios

Por: Oliver López 

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que los precios promedio a nivel nacional a partir del 1 de enero y hasta el 3 de febrero de 2017 serán de 15.99 pesos por litro para la Magna, de 17.79 para la Premium y de 17.05 para el diesel.

En un comunicado, la dependencia informó que estos precios variarán entre cada una de las 90 regiones del país, pero en promedio esa será su cotización. Estos nuevos precios responden al aumento de las cotizaciones internacionales de los combustibles y no implica ninguna modificación o creación de impuestos, según la dependencia.

No obstante, con este escenario, la gasolina Magna —que ahora se vende en 13.98 pesos por litro— puede variar entre 15.18 y 16.08 pesos en 2017. La Premium —que se cotiza en 14.81 pesos— va a oscilar entre 16.08 y 17.03 pesos en este  año. Y el diesel —que se comercializa en 14.63 pesos— se va a ofrecer entre 15.889 y 16.82 pesos.

La ciudadanía será la única afectada por el gasolinazo, ya que la burocracia mexicana estará exenta de esto. Mientras el resto del país padece las consecuencias del incremento, y muchos han salido a las calles a protestar por ello, los diputados federales y los senadores recibieron en 2016 ayuda para combustible por 13 millones 967 mil 632 pesos con cargo al erario.

Ellos a través de vales o monedero electrónico recibieron esa cantidad de pesos en 2016 para pagar su combustible. Y, para este 2017, la Cámara de Diputados aumentó dicha partida presupuestal donde ahora cada uno de los senadores de la Mesa Directiva gozarán de una tarjeta de 10 mil pesos al mes para el gasto de su combustible.

Para 2017, la Cámara de Diputados aumentó la partida presupuestal para vales de gasolina. En 2016 pagó siete millones 741 mil 680 pesos y para este año presupuestó nueve millones 321 mil 720 pesos. Y si nos preguntamos si es legal que los funcionarios paguen su gasolina con nuestro dinero, la respuesta es sí.

De acuerdo con El Manual de Percepciones de los Servidores Públicos de las Dependencias y Entidades de la Administración Pública Federal refiere que el personal con jerarquía de K a G —secretarios, subsecretarios, oficial mayor, jefes de unidad y director general— pueden solicitar “apoyo económico para cubrir los gastos de mantenimiento, combustible, lubricantes”. 

Por lo tanto, el ciudadano seguirá sufriendo el alza a los precios de las gasolinas, manifestará su descontento y exigirá a las autoridades la apelación de dicha decisión. Sin embargo, el tema de las gasolinas se añadirá en los discursos de los próximos aspirantes a la presidencia en 2018 donde volveremos a escuchar aquella promesa que Enrique Peña Nieto juró cumplir desde su camapaña “Compromiso Por México” y que fue: “No subiremos el precio de la luz y de las gasolinas”. Los próximo candidatos tendrán que planear bien su estrategia en cuanto a la cuestión energética para el próximo sexenio.

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