Telaraña

Por: Don Errata

Cuando andes  cansada,

inocente tú estarás,

frente al límite del lago de la inmensa tempestad.

Quién te dijo que te fueras,

compra tiempo y rebobina,

aquella escena tan divina que de lejos tentarás.

No me olvides alma mía,

compra tela y teje ya,

una nueva telaraña de recuerdos que olvidé.

Telraña

Solamente caminó y caminó…

Por: Don Errata

 

Impura su presencia, abalanzándose sobre el mármol teñible del suelo portentoso, 

que a cada paso que daba retumbaba y silenciaba las palabras que intentaban

 escapar de su boca.

 

Ella sin percatarse del dolor inhumano, de las lágrimas puras de su alma interior,

lo dejó solo en una catarsis inverosímil, fría , impura, inexplicable; capaz de 

descuartizar a cualquiera que intentara acercarse a la bestia mundana y sagaz.

 

Solamente quedó un rastro, una imagen, una sombra humilde y sincera.

Delantales de seda que palulaban de un lado a otro como verdaderas alas nunca

antes vistas, impregnando de aroma a despido el ambiente hermético y belicoso

que gritaba en silencio por el regreso de aquella silueta encantada.

 

Solamente quedó su recuerdo, su hechizante y triste encantamiento que hacía

brotar las aristas de los labios de él, solamente quedó un brochazo de lo que

fue y de lo que pudo haber sido, ni más ni menos, que una historia autorretratada

por el simple deseo de uno solo, el deseo de nunca decir “adiós”.