Las groupies del rock and roll: sexo, drogas y muerte.

Por: Rafael Oliver López López (Don Errata)

groupies

––¿Quieres morir? ––me preguntó mientras me veía fijamente a los ojos.

––Sí, sí quiero, mátame. Lo único que quiero es morir, tú me lo prometiste.

––Si eso es lo que quieres, entonces muere.

En ese momento, mi novio Sid Vicious ––vocalista de la banda Sex Pistols–– había clavado su navaja suiza en mi estómago; la sangre comenzó a esparcir por todo mi abdomen, pero qué importaba, al fin y al cabo nuestra historia de amor había terminado y yo era una más en el largo sendero de chicas que luchaban por ser vista como la novia de un rockero. Lo conseguí, pero sólo por tres años.

Ésta fue parte de la historia de Nancy Spungen quien ha sido considerada como una de las más groupies más reconocidas del entorno musical, la cual trágicamente apareció muerta en el departamento de Sid Vicious, vocalista de la  banda británica Sex Pistols en 1978. Nancy Spungen fue etiquetada como una “acompañante de viaje o de ruta”, puesto que, en la décadas de los setenta y ochenta, las groupies eran consideradas como aquellas jóvenes que buscaban llegar a la intimidad emocional y sexual con algún músico famoso.

Actualmente, este término ha modificado un poco su concepción concentrándose ahora en ser visto meramente como fanatismo sin llegar a la interacción íntima entre un artista y sus súbditos de fans, pero esto no quiere decir que las verdaderas groupies hayan dejado de existir. Las groupies han sido catalogadas como musas de la escena del rock and roll, podría decirse que algunos himnos del rock no podrían haber surgido sin su papel en este arte musical. Igualmente, sin las groupies, no hubieran surgido canciones famosas de grupos de los ochenta como Poison, agrupación donde su vocalista Brett Michaels, al haberse enamorado de una mujer en Los Ángeles, escribió la power ballad más famosa de la banda conocida como: “Every rose has its thorn”.

Se puede ver, por lo tanto, perspectivas diferentes sobre las denominadas “groupies del rock”, algunas fueron fieles acompañantes, otras únicamente buscaban la popularidad, y la mayoría influenciada por las drogas acababa cada concierto en brazos de su mejor apuesta: otras únicamente terminaban enamoradas y llegarían a casarse con el músico que tanto anhelaban con lo cual transitaban a un nuevo status donde ahora ya se les vería con respeto y dejarían atrás aquel cuarto donde, simplemente, eran las protagonistas por un día, pero a la víspera siguiente ya no eran nadie.

Así comienza esta investigación sobre el enigma de las groupies del rock and roll: ¿Quiénes fueron? y ¿Qué rockstars reconocidos han pasado a formar parte de esta historia llena de excesos y vicios descontrolados?

Algunos se han preguntado si en verdad existían las groupies o si eran simplemente mitos de taberna que se divulgaban por las grandes salas de conciertos de rock. A pesar de esto, se puede afirmar que sí existieron y encarnaron durante mucho tiempo los sueños materializados de cientos de adolescentes enloquecidas, las cuales deseaban caer en los brazos de algunos rockeros con la finalidad de  asegurarse un futuro de por vida. Algunas de ellas sí llegaron a lograrlo.

Una de las más reconocidas “musas de hotel” fue Lori Madoxx, quien fue considerada una de las gropies más jóvenes de la historia, ya que perdió su virginidad a los 13 años junto a David y Angela Bowie. A inicios de los años setenta, su actividad de  groupie comenzó a hacerse más presente cuando Jimmy Page ––guitarrista de Led Zepellin–– se fijó en ella e incluso llegó a sobornar a su manager para que lograse raptar a la chica y trasladarla al hotel. Esto conllevaría a una turbulenta y secreta historia de amor entre ambos, debido a que, en ese entonces, Page salía con otra  groupie famosa llamada Pamela Des Barres, quien vio a Lori Madoxx, durante mucho tiempo, como su mayor enemiga.

Asimismo, otra groupie del panorama musical fue la punkie Sable Starr. Ella comenzó su “carrera oficial” a la misma edad que Lori Madoxx, prácticamente era una jovencita. Ya para los 15 años, repartía su tiempo de servicios ––por así decirlo–– entre The Stooges ( banda pionera del garageband que solía teñirle a Sable el pelo púbico de verde y mandarla a nadar, ya que le gustaba a los miembros de la banda el efecto visual que esto causaba), David Bowie y Johny Tunders ––fundador de la banda post-punk New York Dolls–––. Tras los maltratos propiciados por Johny Thunders, Sable Starr tuvo que refugiarse en los bra- zos de Keith Richards, guitarrista de los Rollings Stones, y de Richard Hell. Sin embargo, Sable Starr decidió equilibrar su vida a los 17 años.

Por otro lado, una de las groupies catalogada como la más decente fue Bebe Buell. Ningún músico, de los que pasaron por sus brazos, se atreve a catalogarla como groupie, ya que todos estuvieron realmente enamorados de ella. Bebe Buell conquistó a Iggy Pop ejerciendo un papel de enfermera fortuita; a Keith Richards aconsejándole sobre cómo afilar sus cuchillos; a David Bowie lo intentó por medio de pintarle las uñas de los pies para sus conciertos; y Mick Jagger. Bebe Buell declaró que había sido la “amante más dulce” de todos ellos.

Es destacable que Buell nació con ambiciones de ser una rockstar, pero al no lograrlo, únicamente compartió su vida con muchos de ellos: “Siempre escogí estrellas de rock como novios porque me gustaba su temperamento, su nervio, la inestabilidad y la incertidumbre. Eran relaciones tan peligrosas como divertidas. Desde luego no eran la mejor garantía de seguridad, pero era interesante  poder levantarse todas las mañanas a lado de alguien así”. Un dato interesante sobre la vida de Bebe Buell es que ella dio a luz a Liv Tyler, quien es hija también del cantante Steven Tyler de la banda Aerosmith. Sin embargo, el verdadero amor de su vida fue Elvis Costello con el cual mantuvo una relación por dos años.

Otra groupie envuelta en la polémica fue Anita Pallenberg. Fue una joven que entró en el círculo de los Rolling Stones como novia de Brian Jones, pero los desequilibrios mentales y los reincidentes malos tratos que éste le propiciaba hicieron que Pallenberg se refugiara en brazos de Keith Richards. A pesar de esto, Pallenberg decidió sentirse parte de la banda británica manteniendo relaciones no únicamente con los anteriores miembros, sino igualmente tuvo una escena de sexo con Mick Jagger en la película “Performance” que el cantante protagonizó. Al final, Anita Pallenberg tuvo tres hijos con Keith Richards, uno de ellos fallecido y, además, se le atribuyó la fama de realizar magia negra para lograr sus objetivos.

En cuanto al caso de Pamela Des Barres, groupie famosa durante los años sesenta, ésta inmortalizó sus memorias en I ́m with the band: confessions of a groupie, libro en el cual dio a conocer sus largos encuentros con rockstars de la época. Entre su larga lista se encontraban estrellas de la música como: Jimmy Pagge, Mick Jagger y Jim Morrison. La intención de Des Barres al llegar a Hollywood había sido para labrarse una carrera como actriz, pero, al no haber logrado éxito alguno, se le ofreció la oportunidad de pasar por las camas más famosas del rock. En los años setenta, ya con 25 años, Pamela Des Barres se vio afectada  por la avalancha de las nuevas groupies más jóvenes. Sin embargo, supo seguir en el juego conquistando a Keith Moon de The Who, y años más tarde, dio el sí a Michael Des Barres ––cantante de Silverhead––. Hoy en día, a pesar de sus 60 años, aún continúa sumando jóvenes conquistas a su lista como el guitarrista Dave Navarro ––guitarrista de Jane ́s Adiction–– y ha publicado la segunda parte de sus memorias como groupie.

Podría decirse que no todas vieron sus sueños frustrados de llegar al estrellato o de simplemente ser admiradas por alguna cualidad intelectual o artística. Por ejemplo, se encuentra el caso de Cynthia Plaster Caster, joven que estudiaba arte en la Universidad de Ilinois, la cual  había recibido un encargo por parte de su profesor de escultura de realizar un molde duro y resistente contra el agua. Al poseer ella una segunda vida como groupie, decidió cumplir con el encargo de su profesor realizando moldes de yeso de las erecciones más famosas de los rockstars de la época y, a pesar de que no pasaron por su cama, Cinthya se hizo de la mayor colección de esculturas de penes entre los que figuraban el de Jimmi Hendrix. Su obra artística fue financiada por Frank Zappa y han sido distribuidas por todo el mundo.

Por último, una de las groupies más famosas  de la psicodelia inglesa fue Jenny Fabian que cuenta con el dudoso honor de haber enamorado a Syd Barret ––primer vocalista de Pink Floyd––. Jenny Fabián, famosa en el underground psicodélico londinense, escribió sus memorias de groupie y de aquellas noches mezcladas de ácido y sexo. Inclusive, siempre que mantenía relaciones con sus conquistas, les afirmaba que serían parte de un libro que ella escribiría. Jenny Fabián se había convertido en famosa con la publicación de su libro y decía que después de que se editó su libro en 1969 “hubo un montón de dinero, libertad, me la pasaba tirada todo el día tomando ácido, fumando, escuchando buena música, haciendo entrevistas, conociendo gente. Lo hice todo”.

Se puede decir entonces que fue un tiempo hermoso para todas ellas, la gente se mezclaba una con otra en los bares y discotecas de la ciudad; todo se vinculaba en un solo lugar: sexo, drogas y rock and roll. La adolescente interesada podía en cualquier momento abandonar la primera fila del escenario para dar paso a un nuevo mundo enigmático tras bambalinas dejando atrás la histeria del concierto para dar paso a una inmortalidad que no muchos conseguirían.

Eran prácticamente groupies disfrazadas con la concepción de fans, quienes, a pesar de tener la facilidad de mantener sexo ocasional, vivían bajo el horror de las nuevas enfermedades sexuales que surgirían poco a poco, las cuales podían curarse con antibióticos o, en el peor de los casos, podían terminar con un embarazo no deseado. Sin embargo, la exaltación de haber compartido cuarto con un rockstar era más que suficiente para formar parte de una historia que crecería con el paso de cada noche.

Las groupies fueron evolucionando con el tiempo, principalmente, desde su aparición en la década de los sesenta. Robert Plant, vocalista de Led Zepellin afirmaba en Hammer of the Gods ––biografía de Led Zepellin––: “Teníamos dos tipos de groupies, unas que sólo querían tener encuentros sexuales con nosotros y otras que viajaban con nosotros ocupándose de nuestras cosas, drogas, vestuario, fiestas y demás”.

A partir de esto fue como el mundo de las groupies comenzó a extenderse. La época de la beatleamanía fue crucial, puesto que fue el primer grupo que contaría con un gran abanico de chicas llamadas The Apple Stuff: conjunto de chicas dispuestas a realizar lo que mandaran ya fuese John, Paul, Ringo y George. Incluso, eran jóvenes que esperaban a The Beatlles a la salida del estudio o de sus propias casas. Algunas como Lizzie Bravo logró grabar coros en canciones como “Across the Universe” y Pattie Boyd quien consiguió casarse posteriormente con George Harrison, situación que terminó en una relación formal durante muchos años.

Ya en la era del rock de los ochenta, el músico era más cuidadoso, las groupies se habían convertido en una plaga y empezaron los músicos a elegir a mejores artistas para mantener relaciones, ya fueran mujeres roqueras, playmates, actrices porno o modelos de alta costura. Esto nos lleva una serie de preguntas:

¿Será que las groupies, como lo fueron en la década de los setenta y los ochenta, han desaparecido? ¿Será que el declive del hard rock y el heavy metal conllevó a la desaparición de estas jóvenes? O ¿Quizás actualmente ya no cualquiera puede ser groupie, sino que para serlo se debe contar con cierto status? Son interrogantes que solamente el artista puede cuestionarse.

Sin embargo, a pesar de no ser rockstars, el público masculino seguirá disfrutando de un acercamiento inalcanzable a este tipo de jóvenes, limitándose únicamente al famoso “chichis pa ́ la banda” anhelado en cada uno de los conciertos actuales.

Así, cada uno en el fondo puedo convertirse en ícono del rock y llevar a la cama a aquella muchacha que, montada sobre los hombros de alguien en pleno concierto, se levanta la camisa para mostrar aquel símbolo de lo que fue y marcó una revolución sexual y musical iniciada en la década de los sesenta.

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Telaraña

Por: Don Errata

Cuando andes  cansada,

inocente tú estarás,

frente al límite del lago de la inmensa tempestad.

Quién te dijo que te fueras,

compra tiempo y rebobina,

aquella escena tan divina que de lejos tentarás.

No me olvides alma mía,

compra tela y teje ya,

una nueva telaraña de recuerdos que olvidé.

Telraña

Cuarto Menguante

Por: Don Errata

Suenan pasos a mi alrededor. ¿Qué es esto que oigo? ¿Habrá alguien ahí…? No creo levantarme. La duela rechina lentamente y mis tímpanos perciben aquel ligero y delicado vibrar. Sigo con los ojos cerrados, puede que sea mi imaginación o al menos eso espero creer yo. Mis párpados continúan descansado pegados a mis oculares como viejos parabrisas bajo un rayo de sol de verano; siguen sin funcionar al menos hasta que algún trueno los haga moverse.

No soy el único que piensa en que estás ahí. Miles en el mundo, quizás, hagan lo mismo que yo en este momento; sin embargo, este día es diferente, este día puedo percibirte, este día puedo oler ese aroma diferente en el ambiente; sé que podré verte otra vez. 

 

Si estás escuchando lo que suscita en mi mente sabrás que sigues latente en mí, la pérdida me hizo fuerte, no endeble. El rencor se convirtió en superación, las marcas quedaron cicatrizadas una vez supe que siempre tuviste tiempo para volver. Bien… ha llegado el momento, la luz ha bajado, la penumbra entra por la ventana y oigo el tic-tac del reloj que con estruendo impacta en estas paredes solitarias.

¿Puedo abrir los ojos ahora? Es el momento, sólo di si una vez que lo haga quedarás inmortalizada para siempre, al menos en mi memoria y si no, por lo menos di que podré descansar sabiendo que las fronteras no existen y que nuestros caminos podrán vincularse llegado el cuarto menguante.  

 

Los he abierto. Increíble hallazgo, distorsión de polvo convertida en simetría perfecta, ahora puedo verte de nuevo. Recuerdo aquellos viejos tiempos en que supe que eras así, por fin te he recuperado. Ahora no podremos separarnos, a menos que el pecado nos junte de nuevo; sé que he vuelto a ser un hombre completo, un hombre cotidiano, he regresado a ser el que fui antes.

Ahora la vista ha vuelto a mí, la oscuridad me había alejado y los sonidos me habían orientado. Ahora espero ansioso la llegada del nuevo amanecer para apreciar ––en plenitud máxima–– aquellos tonos que me fueron arrebatados años atrás cuando no reconocía la importancia de tenerte junto a mí. Puedo ver ahora en el espejo la nueva escama de aquella silueta que alguna vez fue solamente negra.

 

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