Desconocido

Hay algo que me persigue. Es tan oscuro como el carbón. Se esmera en seguir mis pasos hasta la punta de mi talón. No lo puedo tocar, invisible parece estar. Le hablo y le grito, parece no responder. Me alejo un poco y se mimetiza en el aclarecer. Trato de pisarlo, pero su fuerza es meramente inherte e invencible. Parece no existir; sin embargo, esta ahi: firme, oscura, chata, deforme, arrogante… Mi padre dice que la deje en paz, que ella siempre estará a mi lado y que en ella debo confiar. ¿Cómo cederme ante algo que sólo aparece cuando el sol se postra en mí? Es la sombra, dice mi padre, aquélla que por más que una la ve, nunca podra desaparecer. La dualidad misma existe, nuestro cuerpo refleja el día y la sombra nuestra noche.

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Cuarto Menguante

Por: Don Errata

Suenan pasos a mi alrededor. ¿Qué es esto que oigo? ¿Habrá alguien ahí…? No creo levantarme. La duela rechina lentamente y mis tímpanos perciben aquel ligero y delicado vibrar. Sigo con los ojos cerrados, puede que sea mi imaginación o al menos eso espero creer yo. Mis párpados continúan descansado pegados a mis oculares como viejos parabrisas bajo un rayo de sol de verano; siguen sin funcionar al menos hasta que algún trueno los haga moverse.

No soy el único que piensa en que estás ahí. Miles en el mundo, quizás, hagan lo mismo que yo en este momento; sin embargo, este día es diferente, este día puedo percibirte, este día puedo oler ese aroma diferente en el ambiente; sé que podré verte otra vez. 

 

Si estás escuchando lo que suscita en mi mente sabrás que sigues latente en mí, la pérdida me hizo fuerte, no endeble. El rencor se convirtió en superación, las marcas quedaron cicatrizadas una vez supe que siempre tuviste tiempo para volver. Bien… ha llegado el momento, la luz ha bajado, la penumbra entra por la ventana y oigo el tic-tac del reloj que con estruendo impacta en estas paredes solitarias.

¿Puedo abrir los ojos ahora? Es el momento, sólo di si una vez que lo haga quedarás inmortalizada para siempre, al menos en mi memoria y si no, por lo menos di que podré descansar sabiendo que las fronteras no existen y que nuestros caminos podrán vincularse llegado el cuarto menguante.  

 

Los he abierto. Increíble hallazgo, distorsión de polvo convertida en simetría perfecta, ahora puedo verte de nuevo. Recuerdo aquellos viejos tiempos en que supe que eras así, por fin te he recuperado. Ahora no podremos separarnos, a menos que el pecado nos junte de nuevo; sé que he vuelto a ser un hombre completo, un hombre cotidiano, he regresado a ser el que fui antes.

Ahora la vista ha vuelto a mí, la oscuridad me había alejado y los sonidos me habían orientado. Ahora espero ansioso la llegada del nuevo amanecer para apreciar ––en plenitud máxima–– aquellos tonos que me fueron arrebatados años atrás cuando no reconocía la importancia de tenerte junto a mí. Puedo ver ahora en el espejo la nueva escama de aquella silueta que alguna vez fue solamente negra.

 

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