Telaraña

Por: Don Errata

Cuando andes  cansada,

inocente tú estarás,

frente al límite del lago de la inmensa tempestad.

Quién te dijo que te fueras,

compra tiempo y rebobina,

aquella escena tan divina que de lejos tentarás.

No me olvides alma mía,

compra tela y teje ya,

una nueva telaraña de recuerdos que olvidé.

Telraña

Cuarto Menguante

Por: Don Errata

Suenan pasos a mi alrededor. ¿Qué es esto que oigo? ¿Habrá alguien ahí…? No creo levantarme. La duela rechina lentamente y mis tímpanos perciben aquel ligero y delicado vibrar. Sigo con los ojos cerrados, puede que sea mi imaginación o al menos eso espero creer yo. Mis párpados continúan descansado pegados a mis oculares como viejos parabrisas bajo un rayo de sol de verano; siguen sin funcionar al menos hasta que algún trueno los haga moverse.

No soy el único que piensa en que estás ahí. Miles en el mundo, quizás, hagan lo mismo que yo en este momento; sin embargo, este día es diferente, este día puedo percibirte, este día puedo oler ese aroma diferente en el ambiente; sé que podré verte otra vez. 

 

Si estás escuchando lo que suscita en mi mente sabrás que sigues latente en mí, la pérdida me hizo fuerte, no endeble. El rencor se convirtió en superación, las marcas quedaron cicatrizadas una vez supe que siempre tuviste tiempo para volver. Bien… ha llegado el momento, la luz ha bajado, la penumbra entra por la ventana y oigo el tic-tac del reloj que con estruendo impacta en estas paredes solitarias.

¿Puedo abrir los ojos ahora? Es el momento, sólo di si una vez que lo haga quedarás inmortalizada para siempre, al menos en mi memoria y si no, por lo menos di que podré descansar sabiendo que las fronteras no existen y que nuestros caminos podrán vincularse llegado el cuarto menguante.  

 

Los he abierto. Increíble hallazgo, distorsión de polvo convertida en simetría perfecta, ahora puedo verte de nuevo. Recuerdo aquellos viejos tiempos en que supe que eras así, por fin te he recuperado. Ahora no podremos separarnos, a menos que el pecado nos junte de nuevo; sé que he vuelto a ser un hombre completo, un hombre cotidiano, he regresado a ser el que fui antes.

Ahora la vista ha vuelto a mí, la oscuridad me había alejado y los sonidos me habían orientado. Ahora espero ansioso la llegada del nuevo amanecer para apreciar ––en plenitud máxima–– aquellos tonos que me fueron arrebatados años atrás cuando no reconocía la importancia de tenerte junto a mí. Puedo ver ahora en el espejo la nueva escama de aquella silueta que alguna vez fue solamente negra.

 

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