Curso de Redacción fast-track: Lección 6. Punto y coma.

Hola, Errateros:

Me alegra volver nuevamente a la redacción de las lecciones de este curso, y les pido una disculpa por no haber publicado con  tiempo lo que les había prometido; sin embargo, ahora he vuelto con el espíritu navideño a cumplir con todo el programa. El día de hoy toca abordar el tema referente al uso del punto y coma, el cual es uno de los signos puntuales que no son utilizados frecuentemente ––no por que no se desee hacerlo––, sino por la falta de conocimiento sobre su uso dentro de la construcción de la oración. Espero y al final puedan atreverse a emplear el punto y coma en sus escritos y confíen en que es indispensable  para dar ritmo a las oraciones. Recuerden que al final habrá un pequeño ejercicio de evaluación para que fortalezcan sus nuevos conocimientos. ¡Mucha Suerte!

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PUNTO Y COMA

Para comenzar hay que mencionar que el punto y coma, desde hace más de un siglo, ha tenido algunos retractores a causa de gente que ha pedido que se suprimiera. Sin embargo, esta petición no se logró y lo que actualmente se hace es que el punto y coma ha logrado ser sustituido por otros signos que fungen funciones similares. El punto y coma ha sido comparado con el punto, ya que indica una cadencia dentro de la oración, similar a la que posee el punto. Por tanto, en la mayoría de los casos, en lugar de usar punto y seguido para separar dos oraciones, puede imponerse el “punto y coma” en dicha oración. Aquí un ejemplo:

Punto y coma: Ayer estuve en el parque; hacía un sol espléndido. 

Punto y seguido: Ayer estuve en el parque. El día amaneció soleado.

Si aún tienen duda en cómo saber cuando poner el punto y coma en este caso, puede decirse que lo que determina su uso es ver si lo que precede es una nueva idea o algo accesorio a la oración anterior. En los ejemplos anteriores, puede verse como en la oración con (;) la oración de hacía un sol espléndido es accesoria a la oración que le antecede, ya que si sólo empezáramos una oración con hacía un sol espléndido ésta carecería de sentido. Mientras que, en el segundo ejemplo, la segunda oración –––El día amaneció soleado–– es claramente una nueva idea; por tanto, el punto se antepone a dicha oración para marcar cierre de idea.

USOS DEL PUNTO Y COMA

1. Separa enunciados que guardan entre sí una relación semántica muy estrecha.

a) Paralelismo o contraste: Aquí existen dos elementos que son separados por (;) entre los cuales hay una estructura sintáctica similar o bien hay un contraste entre el primer segmento de la oración con el segundo segmento. A continuación un ejemplo de esta regla:

-El martes estuve en Campeche; el jueves, visitaré Mérida. (Pueden observar cómo hay una relación similar entre los dos segmentos, ya que se está hablando de lo mismo ––días de la semana y estados de la República––).

Hay quien piensa que escribir bien es cuestión de esfuerzo; hay quien piensa que solamente es inspiración. (En este ejemplo, puede verse un contraste entre lo que piensa una gente y lo que piensa otra; por tanto, el punto y coma se interpone para mostrar ese contraste de ideas. Además es clara la repetición del sintagma hay quien piensa; por tanto, es indispensable usar el punto y coma para evitar la ambigüedad en ambos segmentos de la oración).

b) Del todo a la parte: Éste es uno de los usos un tanto complicados; no obstante, para tener una referencia y así poder colocar adecuadamente el punto y coma, hay que ver a la oración como si fuese de lo general a lo particular. Así, el primer segmento tiene el todo y el segundo, una parte particular de ese segmento. Aquí un ejemplo:

Decidí no ir por muchos motivos; el principal es que no quería ver a nadie. (Pueden percatarse cómo el primer segmento de la oración habla de “muchos” motivos lo cual denotaría la generalización, mientras que, después del punto y coma, ya se habla de un motivo en particular que sería el “no querer ver a nadie”).

c) Causal: Aquí hay una relación de causa y efecto la cual es separada por medio del punto y coma. A continuación un ejemplo de este caso:

Hay huelga de hambre; por tanto, no me esperes después. (En este caso, hay una causa de una futura reacción que sería la huelga de hambre y el efecto. En sí,  la clave es recordar que antes de conectores como: “por tanto”, “por consiguiente”, “por lo tanto” y “en consecuencia”  irá siempre “punto y coma”).

d) Explicativa:  Consiste en que el primer segmento de la oración muestra una situación que, posteriormente, en el segundo segmento será aclarada, explicada o ejemplificada. Aquí un ejemplo para que les quede un poco más claro este uso:

Se pone nervioso cuando tiene mucho trabajo; en otras palabras, se preocupaba con cualquier cosa. (Como puede verse, el primer segmento consiste en una afirmación y después del (;) está la explicación de dicha aseveración).

e) Adversativa: Aquí volvemos a recordar la regla de la coma en la cual se decía que antes de “pero” y “mas” siempre va coma. No obstante, en algunos casos, el punto y coma también puede ir antes de dichas conjunciones adversativas y eso depende de la longitud de la oración que se esté anteponiendo. Aquí un ejemplo del uso de dichas conjunciones con (;):

Su discurso estuvo bien construido y fundamentado; pero no logró convencer a muchos de los participantes en el congreso. (Como ven, aquí el punto y coma se antepone antes de “pero” porque se están contraponiendo oraciones muy largas, lo cual es muy diferente a sólo decir: “Me gustas, pero sólo como amigo”. En dicho caso, hay una contraposición de ideas cortas; por tanto, la coma va antes de “pero”).

d) “No obstante” y sin embargo”: En el caso de estas expresiones, el punto y coma siempre irá antes de ellas cuando estén en medio de una oración. Nunca irá coma antes de ellas. Aquí unos ejemplos:

Los jugadores se entrenaron intensivamente durante todo el mes; sin embargo, los resultados no fueron satisfactorios.

La ruta hacia Puebla suele ser un tanto aburrida; no obstante, siempre hay forma de detenerse en la carretera a descansar en algún puesto.

2. Series separadas internamente por comas: En este caso, el punto y coma se coloca para evitar la ambigüedad en la oración, ya que el número de comas suele ser numeroso. Además, funciona el punto y coma como forma de separación de características de ciertas personas y/o cosas. Aquí un ejemplo:

Ayer estuvo con Manuel, el de la carnicería; con Arturo, el de la farmacia; con José, el de la panadería.

3. Sujeto anafórico: Al igual que en el caso de la anáfora verbal ––aquella en la cual se retoma el verbo por segunda ocasión, pero en lugar de colocarlo nuevamente se pone coma––– sucede lo mismo con el sujeto. En este caso, en vez de poner coma, se utiliza el punto y coma. A continuación un ejemplo de este uso:

 Orozco, como Siqueiros, ama el momento; como Rivera, es monumental. (Aquí podemos ver cómo el “punto y coma”  sustituye al sujeto de la oración que es “Orozco”).

4. Cierre de listado: Se da cuando tenemos una serie o enumeración con elementos separados por comas y, si al final se incluye una explicación que refunda todo lo anterior de la oración, ésta debe ser introducida por punto y coma. A continuación un ejemplo de este caso:

Cada cosa ––tómese la palabra en su más amplio sentido–– es algo que se puede intentar, hacer, deshacer, encontrar, gozar o repeler; nombres todos que significan actividades vitales. (Puede verse cómo después del punto y coma se halla la explicación de la razón de cada elemento separado por comas).

5. Separación de incisos: Ésta es una de las reglas poco conocidas que a mí me causó asombro, ya que nunca pensé que el punto y coma tuviera este uso. Se trata de la separación de incisos que es muy utilizado en la elaboración de listados dentro de un trabajo de investigación, receta de cocina, etcétera. En esos casos, los incisos deben ir separados por punto y coma sólo si se trata de palabras clave, conceptos y oraciones breves. Cuando se encuentren incisos con conceptos y sus respectivas  explicaciones, ahí no habrá que utilizar punto y coma para separarlos. La clave es sólo poner punto y coma cuando sean elementos breves sin explicación o conceptos. A continuación un ejemplo:

Para elaborar un trabajo de investigación, deben seguirse los siguientes pasos:

a) hacer un esquema de trabajo;

b) formular la hipótesis que se va a probar;

c) plantear la metodología que se va a seguir, y

d) desarrollar cada uno de los aspectos de la investigación.

Nota: Al inicio de cada inciso se recomienda el uso de minúsculas.

Hemos llegado al fin de esta nueva lección. Espero hayan comprendido las reglas del punto y coma para así poder aplicarlas, de ahora en adelante, en cualquiera de sus escritos. Recuerden que si tienen alguna duda,  pueden contactarme; sabrán que siempre estaré disponible para resolverles cualquier cuestión. Les deseo mucha suerte y “No hagan el oso” como diría mi ex profesor de Redacción el Dr. Juan Nadal Palazón. Por último, les dejo la autoevaluación de esta lección para que reafirmen sus conocimientos. Éxito. Nos vemos en la siguiente publicación referente al uso de los dos puntos (:).

AUTOEVALUACIÓN

1. Identifique los errores de puntuación y efectúe las correcciones imprescindibles. Deberá emplear al menos un punto y coma en cada enunciado.

a) A mí me gusta la música, a mis hijos, el deporte, a mi mujer, el cine.

b) Me dijo que le había encantado el regalo, sin embargo, creo que no le dijo la verdad.

c) En el campeonato, el atleta canadiense ganó la medalla de oro, el mexicano, la de bronce.

d) En los últimos, Chile ha disfrutado de una importante reducción de la pobreza, no obstante, en las últimas elecciones ganó la oposición.

e) Unos opinan que el espectáculo es de gran calidad, otros, por su parte, consideran lo contrario.

f) Detesto a la gente soberbia, por consiguiente, no traigas a tu hermana.

g) En Francia se consumen aproximadamente seis kilos de pasta por persona, en Italia, el consumo es de 25 kilos.

h) Era conveniente que todos asistieran, pero, a pesar de que se les llamó, no todos vinieron.

i) Casi todos los signos ortográficos, pueden agruparse en las siguientes categorías:

      i) signos didácticos

     ii) signos sintagmáticos

    iii) signos auxiliares

2. En el siguiente texto, sustituya las comas por signos de punto y coma donde sea necesario.

En Portugal, los límites de velocidad son los siguientes: 50 kilómetros por hora en los núcleos urbanos, exceptuando los casos en los que haya otras señales, 90 kilómetros por hora en las carreteras comerciales si el arcén es igual o superior a un metro y medio, 120 kilómetros por hora en autopistas, cuando no existan otras señales de limitación de velocidad.

3. En los fragmentos siguientes, los signos de punto y coma se han omitido o han sido sustituidos por algún otro signo. Restitúyanlos en donde corresponda. 

a) “Sus ojos eran grandes, brillantes y oscuros, su pelo, negro, su boca, de dibujo precioso, sensual, sus manos y pies, breves  ágiles”. (Martín Luis Guzmán)

b) “La doncella pugnó con mucha porfía por besarle las manos, mas Don Quijote, que en todo momento era comedido y cortés caballero, jamás lo consistió”. (Miguel de Cervantes)

 

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“La forma de escribir de alguien revela quién es realmente” (Entrevista con Juan Nadal Palazón)

Juan nadal

Noviembre, 2014

¿Qué ha sido de aquellos alumnos que han ganado la medalla Alfonso Caso y Gabino Barreda, las cuales otorga la UNAM a sus mejores estudiantes? ¿Han llegado a trascender después de obtener este reconocimiento? La respuesta, en el caso de Juan Nadal Palazón, es sí. Un hombre al que la edad de 35 años no lo ha perjudicado, al contrario, lo ha vuelto más joven con el paso del tiempo. Imparte las materias de Redacción, y Periodismo y Lenguaje Narrativo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde semestre a semestre recibe a más de una cuarentena de alumnos, quienes siguen confundiéndolo con el adjunto e, incluso, dudan si en verdad él es el profesor.

Sus satisfacciones personales han sido la docencia y con el tiempo descubrió su pasión por la investigación, la cual lo ha llevado a escribir varios libros entre ellos un análisis relacionado a los titulares periodísticos en México y otro que recoge los primeros relatos periodísticos de Gabriel García Márquez. Actualmente, trabaja en un nuevo libro sobre la hermeneútica de los titulares periodísticos.

El haber pasado por la licenciatura en Comunicación, la maestría en Lingüística Hispánica y el doctorado en Filología, realizado en la Universidad de Salamanca, España, lo dotó de nuevos conocimientos que le permitieron aplicarlos en la enseñanza de cada uno de los temas de su clase; sin embargo, lo que siempre le caracterizó, desde su formación universitaria, fue el compromiso y la responsabilidad: valores adquiridos de sus padres.

“Mis padres siempre me apoyaron y me dijeron que estudiara lo que a mí me causara ilusión de estudiar. En realidad era lo esperable en ellos, porque toda mi familia se ha dedicado siempre a la enseñanza. Por tanto, ellos siempre han tenido claro que una persona, para poder destacar en su profesión, tiene que estudiar lo que a uno le guste”.

Sus padres también fueron estudiantes de la UNAM e igualmente se dedican a la docencia. Juan Nadal es miembro de una familia con muchos méritos, puesto que su madre fue una de las primeras mujeres en recibir el grado de doctorado en Filosofía en México y es la mayor especialista, a nivel internacional, en la obra de Fernando de Lizardi. Su padre, a pesar de estar alejado del ambiente humanista, ha tenido también relevancia en la enseñanza de la Economía, mientras que el hermano de Juan Nadal se ha dedicado a la escritura de libros sobre Biología adolescente.

Juan Nadal había de estudiar la carrera de Comunicación, nunca dudó, estaba destinado a ello y escogió a la Facultad de Ciencias Políticas como alma mater para poseer herramientas que le permitieran desarrollar la investigación periodística.

El joven Nadal asistía en coche a la Facultad, era admirador del horario de la mañana y decidía comer siempre en su casa ubicada en el Centro de Coyoacán. La vida de un estudiante ganador de la Gabino Barreda no únicamente estaba puesta en hacer tarea todas las tardes, igualmente, acudía a cualquier fiesta a la que era invitado, principalmente las de fin de semestre. Era una persona querida por su generación y por sus profesores; nunca sufrió de abusos por parte de sus compañeros.

A pesar de tener un buen inicio en la carrera, la Huelga del 99-2000 obstaculizó su visión a futuro. Por nueve meses, estuvo a punto de abandonar la licenciatura y dejar a un lado la UNAM para mudarse a otra universidad.

“Me tocó la Huelga del 99-2000 y fue un periodo muy fuerte y traumatizante para nosotros; estuvimos nueve meses parados sin hacer nada. Hubo un momento en el que me vi desesperado preguntándome qué futuro me esperaba, porque no parecía claro que aquéllo iba a terminar. Imagínese usted que pasaban dos, tres, seis meses, ocho meses, nueves meses y no se veía para cuándo. Yo necesitaba hacer mi carrera”.

Juan Nadal decidió no dejar la UNAM a causa de que en otras universidades no le revalidaban las materias que ya había cursado durante los primeros cuatro semestres. Por tanto, el haber regresado a clases después de la huelga, lo motivó a seguir adelante. Fue así cuando comenzó a reconocer la importancia del estudiante de comunicación el cual decía que: “es de esperarse de éste un mejor desempeño en cuestiones de manejo mediático y de expresión”.

Juan Nadal crecería con estas habilidades al formar parte de una familia con una gran preparación académica, sólo faltaba que alguien le diera un empujón para consolidar nuevas metas como lo fue la docencia. Él se interesó en este ámbito durante su preparación como comunicólogo gracias a la ayuda de tres profesoras que lo admitieron como su ayudante y lo proyectaron a la búsqueda de esta vocación.

“En esa época, en la que fui yo ayudante de profesor, aprendí muchísimo observando a otros profesores dar clase y di alguna que otra sesión. Algunos comentarios que me hicieron las profesoras me ayudaron. Desde ese momento, estar frente a grupo lo hace a uno percibir de una manera muy distinta las clases”.

Juan Nadal tomó seriamente su papel como ayudante y, de manera autodidáctica, fue observando los aciertos y errores que un profesor debía tener gracias a que en su trayecto académico siempre estuvo ante la presencia de profesores buenos y malos. Para él, un buen profesor debe ser alguien comprometido con lo que hace y que, principalmente va a tratar a los alumnos como personas y a valorar su trabajo; sin embargo, lo que odia de su profesión es el carácter evaluativo, pero trata de apegarse a las operaciones matemáticas para tratar de ser objetivo con su alumnado.

El profesor Juan Nadal ha perdido el nerviosismo del primer día de su docencia, ahora entra a su salón y se enfrenta cotidianamente a la preocupación de si realmente está haciendo bien su trabajo, procura que no quede ninguna duda y vela porque su presencia como maestro no se vuelva un obstáculo en la vida de sus estudiantes.

Además de trabajar como docente, Juan Nadal cuelga el traje de profesor y se coloca, en otra instancia del día, el de investigador. Acude diariamente al Instituto de Investigaciones Filológicas que se convertiría en su pasión y también en un arma de doble filo. Es un instituto en donde puede desarrollar sus investigaciones; sin embargo, le consume mucho tiempo y es por ello que no ha podido impartir otras materias en la Facultad. Únicamente puede dar una materia al semestre.

Juan Nadal ve en todo momento la importancia de la redacción, su constante pauseo al hablar revela la pertinencia con la cual utiliza las palabras, por lo cual su discurso suele ser claro y entendible. Las faltas de ortografía son su peor enemigo y el periodismo su herramienta de trabajo. Sin embargo, ¿qué hay más allá de Juan Nadal que simplemente un profesor e investigador de tiempo completo?

Es un hombre que diariamente se levanta a las seis de la mañana, duerme a las doce, dice que alguna vez se enamoró en la Facultad y procura ir seis veces por semana al gimnasio. Sus pronunciados bíceps marcados en su playera tipo Polo lo delatan.

Dice que su mayor miedo es el fracaso y su comida favorita la española. España es su país favorito incluso por su acento de voz ––cuasi castellanizado–– podría decirse que debió haber nacido dentro de fronteras ibéricas más que mexicanas; no obstante, su identidad como chilango se hace presente a detenerse por un momento a pensar la respuesta a la raíz cuadrada de 100; no es tan perfecto como se creía, hasta un doctorante puede dudar.

Se dice estar ya cansado de la corrupción en el país y aspira a seguir siendo profesor e investigador en los próximos cinco años. La sonrisa inocente de Juan Nadal estará siempre presente, lo vuelve inmune a los enojos y lo inmortaliza en un ser dotado de conocimiento, cordialidad, humildad y tolerancia. Para él, si una persona comete errores es porque realmente está convencida de querer cometerlos. No perdona ni siquiera las faltas ortográficas de los diarios, anda por la vida corrigiendo hasta el más mínimo detalle y ha adoptado como un lema personal: “No haga el oso”. Juan Nadal incita a la autorreflexión, a la crítica continua y al adecuado uso de las palabras, ya que como él diría: “La forma de escribir de alguien revela quién es realmente”.

Española en tránsito: diálogos con Elsa Cabria, periodista sin límites.

Octubre, 2013.

Qué satisfactoria puede ser la carrera de periodismo si desde un inicio sabes a lo que te quieres dedicar; pero, ¿qué sucede en los casos donde únicamente se sigue el cauce de las acciones hacia un futuro incierto, pero lleno de oportunidades y esperanzas? La presión del qué hacer después de terminar una licenciatura es un temor que debe enfrentarse con decisión, donde la insatisfacción constante se convierte en una travesía de nunca acabar.

 

Elsa Cabria, periodista proveniente de Santander, España, vestida con short de mezclilla, que hacía relucir sus largas y torneadas piernas, apoyada sobre unas botas vaqueras color café, y envuelta en una blusa color durazno; a pesar de sus 29 años, mostraba un carácter juvenil con el que comenzó a revelar quién era en realidad aquella mujer de ojos verdes y cabello a hombros que, por lo nerviosa que se veía al inicio, fue víctima de una entrevista más en su vida o quizás la primera.

 

Elsa, una mujer que llegó a México desde España, se considera como una periodista en busca de la satisfacción cotidiana que comenzó a sus 17 años cuando decidió estudiar periodismo. Fue a partir de ese momento cuando inició su travesía. Había cumplido 22 años cuando terminó la licenciatura. Sin experiencia laboral, fue solicitada por el periódico El Pueblo de Ceuta y, sin tener nada que perder, emprende una aventura a dicha provincia ubicada en suelo marroquí.

 

Al trasladarse tiempo después a Madrid, Elsa estudió la maestría en El País donde aprendió a valorar lo que en verdad estudió, mencionó que “el periodismo es un oficio, chamba tras chamba, escuchar, leer y escribir, fin, se acabó. A eso debes dedicarte todo el tiempo, en donde una noticia es todo aquello relevante que nadie quiere que sea publicado, debes procurar que tu información sea rigurosa, en donde al final esto va un poco de molestar, pero con argumentos claros”.

 

Elsa Cabria terminó su maestría a los 27 años y ––con la ayuda de su madre–– decidió adentrarse en una travesía a México, donde mencionó que: “Siempre que doy un movimiento a otra ciudad lo considero como buena idea, pero ahora con la llegada a México lo tengo súper claro”. Es así cómo desde el año 2011, la periodista ha colaborado con diversos medios en los que ha realizado reportajes de viajes, de temas sociales y ha trabajado últimamente como editora en Grupo CNN Expansión.

Lo que define el ir y venir de temáticas que ha tratado Elsa a lo largo de su vida se resume en lo que expresó: “No soy experta en ningún tema de los que trato, pero en eso consiste el periodismo, de aprender, preguntar, leer para conocer”. Dentro del trabajo periodístico de Elsa existieron momentos difíciles que tuvo que atravesar. Para conocer más a fondo su vida laboral, respondió sobre las penalidades que ha sufrido para sacar adelante un buen reportaje:

 ––En relación a la censura que ves aquí en México, ¿has encontrado algún obstáculo para ejercer

libremente tu oficio como periodista?

––Para mí sería muy falso decir que no me ha tocado. En la prensa anterior en la que trabajaba, mis jefes eran priístas, pero a pesar de que tenían un buen proyecto, el haber colaborado con ellos ha sido una disyuntiva para mí en donde siento que lo que hago está mal y a pesar de la imposición de lo que mis jefes querían que hiciera, paso. No me quiero ni enterar.

 

––A partir de tu experiencia, ¿crees que el periodista debería asumir una postura para entrar al medio o solamente su trabajo es informar?

––Yo creo que todo el mundo tiene una postura política, sería una mentira no decirlo. Lo ideal es que si el medio ya está posicionado, tú ya no tienes que aportarle todavía más, ya que eso pasa en los periódicos, lo cual es visto mucho en España, y si tu diario ya está casado con tal partido, tú dedícate a informar, qué mas quieres, para qué vas a interpretar opiniones; no creo que debas posicionarte. Tu trabajo habla por ti, ésa es mi concepción.

 ––Después de lo anterior ¿qué es para ti el periodismo?, ¿cómo lo has llegado a concebir?

––Hay un hecho de insatisfacción constante. El chiste es informar, ser creativo, tener un espíritu para hacer tu trabajo cada vez mejor, no es que quieras ser mejor que el otro, sino simplemente hacerlo bien y sentirte orgullosa de que la gente se enteró de algo más. Eso es lo que más llena, porque el lector siempre será el primero de todos. El periodismo es como diría mi profesor del máster de El País: “Escribir para el señor de Cuenca”.

 

Elsa Cabria no solamente es periodismo puro. Detrás de ella existe una vida plagada de incógnitas, una mujer que busca posibilidades, corre riesgos, no sólo vive aislada sobre un escritorio en el que prepara la nota del día siguiente. También tiene un lado humano que refleja a una mujer que no piensa parar con su travesía, es alguien que desde muy joven ha recorrido sola los beneficios y tropiezos de la vida, donde la inseguridad en sí misma le ha jugado un mala pasada, pero a pesar de todo esto:

 ––– Verdaderamente, ¿quién es Elsa Cabria, como mujer, amante y ciudadana?

 ––Soy un loro como ya te habéis dado cuenta, creo que soy bastante curiosa. En general me llama mucho la atención lo que la gente piensa, siento que no me entero de nada, pero cuando lo hago, ¡qué ilusión! Creo en las personas, tengo fe en la vocación. Y como ciudadana tengo mucho que mejorar para que cuando vea una marcha que tenga sentido decir: por qué no me uní o por qué no estoy encabezando al píe del cañón algún movimiento como el femen en España. Me cuestiono mucho porque siento que no lo he hecho suficientemente bien.

 ––Por último Elsa, ¿qué harías si no fueras periodista?

––Quiero ser periodista, espero haber servido de un buen mal ejemplo…

 

Elsa parece tener la certeza de lo que hará el día de mañana; sin embargo, su vida siempre girará en torno a las posibilidades que se le aparezcan enfrente, cual péndulo que oscila constantemente, en las que intenta encontrar una salida que la lleve a nuevos horizontes e interacciones con nuevas culturas. Es Elsa Cabria en la intimidad, una española que inspira el deseo de nunca rendirse a pesar de no tener claro, en algún momento de la vida, lo que se quiera hacer.

 

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