El hombre sin almohada

Por: Don Errata  (Oliver López)

¿A quién le pregunto?

Nuevamente, he decidido retomar la terapia de cada día, aquélla que me ayuda a comprender realmente lo que sucede a mi alrededor, lo que me permite liberarme de mis miedos, inquietudes, enojos. La terapia nocturna ha llegado y mi cama se convierte en el psicoanalista de mi futuro progreso. Sin embargo, desde hace un mes ya no he podido desahogarme como lo he deseado. Mis almohadas han desaparecido; duermo ahora cual  vagabundo sobre un suelo sin acolchonar. Las dudas las consultaba con mi almohada, pero ahora me pregunto: ¿Quién me aconsejará y escuchará mis plegarias?

Recién acostado, volteo hacia el techo y veo en él una obscuridad inerte y escasa de respuestas. Mis párpados tiemblan y mi mirada se mueve sigilosamente de a lado a lado cual péndulo en búsqueda de hallar de un equilibrio oportuno. Comienzo a reflexionar –en el vaivén de miradas– la terrible situación que me ha atormentado desde hace tiempo: ¿De qué hablamos cuando hablamos de nosotros mismos?

El egoísmo puro se apodera de nosotros. En mi caso, prefería hablar de mí mismo con mi antigua almohada, que ahora ha partido para siempre. Pero, si puedes observar detenidamente a quienes te rodean, en sus palabras hay un cierto halo de misterio, incomprensión y avidez por la búsqueda del reconocimiento de una propia verdad o mentira que sólo puede hacerse visible en la enunciación de las simples y llanas palabras expulsadas por cada una de esas personas.

Hablan, escuchas; tratas de replicar, no puedes. Su discurso de ellos sigue continuando y te preguntas: ¿Hasta cuándo parará este martirio? o quizás ¿Hasta cuando se dará cuenta esta persona que, entre toda esa maraña de palabras, esconde secretos que no puede revelar?

Los miedos se esconden en nuestro inconsciente y no queremos que salgan a flote. Pero, si queremos hablar de nosotros mismos, los demás deben saber quiénes somos realmente. Al final de cuentas, somos humanos, no somos perfectos. ¿Por qué temer a lo desconocido o al rechazo? Si de algo aprendí en mis largas noches de terapia con mi almohada es que uno de nuestros mayores temores es no ser amado por quienes quisiéramos y, por otro lado, lo que más amamos es ser escuchados.

¿Cuántas veces hemos estado frente a frente con alguien y poder soportar su silencio? El silencio es la prueba ante el egocentrismo discursivo de nuestra propia voz. En él podemos no sólo admirar a la persona que tenemos en frente, sino contemplar la atmósfera que nos rodea, aquélla que trata también de mandarnos respuestas con una serie de elementos que quedan grabados en nuestra memoria.

El verdadero desafío es difuminar los horrores de la reciprocidad yoica y buscar el rescate de los pequeños detalles que la vida ha puesto frente a nosotros. Entonces, ¿por qué seguimos “inmortalizando” en fotos detalles sin importancia en cada una de nuestras cámaras?

La memoria es el verdadero baúl de los sentimientos ocultos. Los encuadres guardados se quedan impregnados con todos los elementos posibles que están presentes en nuestro momento significativo. La imagen digital -por mas que lo desee- jamas podrá cumplir con todos los requisitos que nuestro cerebro –con sus sentidos– es capaz de almacenar.

Aún falta mucho por aprender; hemos retrocedido hacia este comportamiento yoico y de protagonismo. La cámara se convierte en el capturador de hechos que originan alabanzas, envidias y decepciones. La gente habla de sí misma por medio de este soporte. ¿Qué están revelando de sí mismos y que están escondiendo en realidad esas personas? No hay una reciprocidad en esta cuestión.

La gente comparte imágenes, revela lo mejor de sus vidas, pero no hay un alto; sin embargo, se sienten amadas, porque saben que alguien las está “escuchando” o tomando en cuenta. Ahí es cuando la felicidad se vuelve esclava de la aceptacion del otro. Si no somos correspondidos como queremos, resultamos ser personas incomprendidas y sin anhelos de continuar. La gente puede olvidarse de todo ello mediante un simple incremento de apreciación por parte del otro, aquél que no conoce y que simplemente está del otro lado de una pantalla o que quizá solamente ha tenido una escasa interacción con él. Pero, para esa persona, el desconocido se vuelve en el incentivo de una felicidad. Actualmente, se confía más en el extraño que en nosotros mismos. Buscamos el consuelo en lo que otros pueden decirnos que en lo que nosotros mismos podemos decidir. Si no hay nadie que valore mis logros, no existo.

La vida nos ha ido deteriorando poco a poco y cada uno de los tropiezos se han vuelto minas que han ido hiriendo nuestro propio camino. Si seguimos hablando de nosotros mismos, habrá un momento en que nadie querrá escucharnos; se hartarán de nosotros y pondrán ante nuestra propia vista la barrera del silencio que nadie ha logrado superar.

Tratar de golpear a nuestro propio orgullo es lo que permitirá ver más allá de las mismas historias. Existen millones de relatos allá afuera que necesitan ser escuchados, quizás alguno de ellos ayude a complementar problemas que nos han invadido desde tiempos inmemoriales o tal vez se conviertan en lecciones de vida para cada uno de nosotros.

De lo que sí estoy seguro esta noche es que pude darme cuenta que, pese a la falta de almohada, las reflexiones nocturnas han vuelto con un logro: al fin pude aprender a escucharme a mí mismo sin necesitar a alguien más a mi lado que respondiera a cada uno de mis cuestionamientos. La respuesta está en mí, no en una bolsa de plumas.

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La Muralla de la Inocencia

Por: Don Errata (Oliver López)

La separación de dos realidades está materializada en un muro que llevó a dejar afuera a aquellos quienes creyeron nunca ser victimizados. La muralla de la inocencia ––plagada de hombres y mujeres jóvenes quienes luchan día a día del otro lado de ella–– pasó a convertirse en un velo que cubrió los ojos de aquellos quienes imaginaron nunca poder volver a entrar. Sólo veían por fuera aquella valla que tanto esfuerzo les costó construir.

Durante un periodo de su vida, los letrados habían luchado por tres años para estar del otro lado de la muralla. Algunos le llaman la tierra prometida, porque el ingreso a sus interiores permite un escape al fracaso, una nueva oportunidad, un despoje y una madurez hacia las glorias a las que la mayor parte de la población no ha podido acceder. La inocencia de sus habitantes es recíproca, el orden es imaginario pero latente, y el pacifismo el arma que vigila el perímetro de cada puerta que está teñida con el miedo de que algún día alguien podrá penetrar en ellas.

En el otro mundo están los mortales ––algunos les llaman los bárbaros–– quienes son, realmente, aquellos que envidian lo que algunos lograron cosechar. Dicen que planearon su ataque desde meses antes, pero nadie se lo esperaba. Llegaron sin siquiera abrir fuego a discreción. Tomaron palos y piedras y ––con armas hechas por ellos y una que otra de hierro–– decidieron dar pie a su plan.

Los bárbaros actuaron infraganti y todo resultó según lo esperado; la tierra pacifista quedó ensimismada ante dicho ataque. Los otros no tenían con qué defenderse, mientras los rebeldes sitiaron la tierra prometida hiriendo a su paso a unos cuantos quienes nunca pensaron que quizá su vida podría haber terminado en un sólo instante. La destrucción de la base principal ––encargada de la difusión de información a la comunidad–– era el objetivo de los bárbaros y, la conquista del territorio, una oportunidad para darse a respetar y conocer al fin la gloria de la victoria y la dominación lograda mediante la violencia.

Los inocentes tuvieron que migrar de su lugar de origen, algunos buscaron ayuda pero ésta llegó tarde. Otros se arroparon en tribus lejanas mientras varios vieron que la muralla no era más que un señuelo casi de papel que fue penetrado por el fuego de la violencia de aquellos que nunca mostraron su rostro y que posiblemente se trataba de gente a la cual le robaron su lugar después de los tres años de preparación hacia la tierra prometida. Los bárbaros buscaron su venganza y la obtuvieron.

La muralla intercambió los bandos a pesar de que las fronteras unidas seguían existiendo; sin embargo, ahora la niebla había dominado las tierras de la sabiduría. El miedo de los bárbaros de seguir siendo aborrecidos por los inocentes terminó por convertirse en una preocupación donde el regresar a la tierra prometida ya no sería lo mismo para los letrados. La mancha de la maldad los había despojado de su patria y muchos se preguntaban si el volver sería lo adecuado… “¿Quién cuidará de nosotros ahora?, ¿la muralla ya no es segura?, ¿tendremos que migrar hacia otra de las tierras prometidas existentes?, ¿habrá que pelear pacíficamente como bien nos han enseñado nuestros mentores? ¿Es la violencia el único medio para ganar las batallas? ”.

La diplomacia y el bien hacer de los inocentes los llevó a un acuerdo. Fueron vencidos aquel día, pero sabían que su astucia y preparación los llevaría a recuperar lo que siempre les había pertenecido. El Sitio de la Tierra Prometida duró sólo dos días. Guerreros aliados de los inocentes trataron de cruzar las puertas de la barrera recién violentada, los bárbaros los recibieron con fuego y pedradas. No obstante, al tercer día, los inocentes fueron avisados de que las puertas de la muralla al fin estaban abiertas.

Algunos decidieron volver y lograron atravesar nuevamente las puertas hacia el camino de la sabiduría. Al cruzar del otro lado, el velo desapareció de sus ojos, los bárbaros se habían ido y fueron informados de esto por los altos mandos quienes lograron despojar a los rebeldes mediante el acto de la no-violencia.

Las preguntas, una vez manifestado el regreso a la tierra prometida, fueron: ¿Es en sí la muralla una forma clave de librarse de los grupos violentos o es el medio para resguardar a aquellos inocentes que preservarán el conocimiento? O quizás: ¿Es la muralla una forma de “violencia pacífica” materializada en su inmovilidad y majestuosidad?

La respuesta no es querer dividir a la población mediante la muralla, sino más bien  evitar la propagación de prácticas violentas que no llevan a un sentido. Atacar sin ser atacado, aprovecharse de la inocencia para destruir propiedades cuando realmente nunca se fue amenazado e irrumpir en un mundo en pro de la humanidad es saber que existe gente irracional y violenta detrás de las murallas no sólo físicas, sino también cognitivas.

El simple actuar de los bárbaros ha demostrado que la verdadera muralla no es la que ellos pueden ver, sino la que vive dentro de ellos plasmada bajo un sentir, una emoción, una idealización de lo que creen que deben hacer, pero que realmente no conocen porque simplemente nadie les ha dicho lo que es correcto hacer. Sus instintos siguen las pulsiones y los instintos de otros.

Actuar bajo las máscaras anti-identidad revela el bajo perfil de quienes están involucrados en estos grupos de violencia. Lo que hicieron puede tener perdón porque no saben en el fondo lo que hacen ni por qué lo hacen, sólo lo hacen porque los demás desean hacerlo para lograr un fin sin sentido.

Lo que únicamente les queda es perdonarse a sí mismos por saber que han errado al pertenecer a un grupo que no los llevará a conocer lo que bien pudieron haber conocido si hubiesen logrado ser aceptados en la tierra prometida, aquella en donde la muralla de la inocencia ha recobrado su luminosidad y la cual seguirá dando oportunidad a los redimidos quienes vengan en pro del conocimiento y la auto-reformación. Mientras tanto, ahora serán consignados porque la violencia no es un medio para un fin, sino ––como ya se vio–– es más un escape ante aquellas pulsiones incontrolables que deben aflorar aunque sean, en sí mismas, completamente irracionales.

Barbaros

muralla

¿De qué hablamos cuando hablamos de nosotros mismos?

Por: Oliver López (Don Errata)

Ilocución Narcisista

Habilidades-sociales-1

Ahora estoy aquí. Tengo un arma bajo mi control, una bala que puede esfumarse sin temor. ¿Por qué no terminar con todo de una vez? ¿Por qué no finalizar con las propias palabras que albergan en mí? Oigo voces a mi alrededor: una, decenas, miles… ¿Serán reales? Cada uno de nosotros cuenta con un lenguaje, surge al momento de nacer. Asociación de significados de la realidad con objetos y códigos construidos a partir de convencionalidades. ¿En realidad somos originales? El chip sintáctico, semántico y gramático se apodera de nosotros, aprendemos a apropiarnos de nuestras propias palabras, de nuestras voces internas. Quién más que uno mismo para decidir un futuro; sin embargo, aún no es el momento de partir. La vida continúa y la reverberación silábica nos contagia mientras uno a uno los morfemas huyen en búsqueda de un contagio oral. Esperamos la llegada del verdadero don de la palabra y no de la inerte y escasa auto-aprobación yoica y exacta de nuestras propias oraciones. Porque, aunque no lo tengamos en cuenta, es necesario preguntarse: ¿De qué hablamos cuando hablamos de nosotros mismos?

Curso de Redacción Fast-track. Lección. 8: Guion y raya.

Hola, errateros.

Espero estén listos para la siguiente lección de este curso que ya está a la mitad en cuanto a su contenido. Sin embargo, aún faltan varias publicaciones referentes al empleo adecuado de las reglas ortográficas. En esta ocasión, les hablaré sobre la importancia del guión y la raya y sus diversos usos: esto con la finalidad de que se atrevan a usarlos en cada uno de sus escritos. Les deseo mucha suerte y recuerden que al final habrá una evaluación para que rectifiquen lo aprendido en esta lección. ¡Mucha Suerte!

rayas

GUION (–)

En primer lugar, es necesario mencionar que la palabra guion no lleva tilde, ya que se considera un monosílabo; por tanto, según la RAE los monosílabos no se acentúan. Así que, para la próxima vez que escriban esta palabra no vayan a “hacer el oso”.

El guion se utiliza para separar palabras o segmentos de una sola palabra.

Usos del guion

a) Oponer dos palabras o conceptos

En este caso, el guion se usa para separar adjetivos y sustantivos que usamos al momento de ponerlos en relación dentro de una situación discursiva. A continuación algunos ejemplos cotidianos:

*Conflicto serbo-croata 

*Relaciones México-Cuba

*Curso teórico-práctico

Como pudieron observar, en los ejemplos anteriores, el guion se utiliza para separar esas palabras que están meramente relacionadas con la finalidad de formar una sola palabra.

b) Intervalos numéricos

Este uso es uno de los más empleados dentro del aparto crítico de un trabajo académico. Se usa constantemente para denotar la existencia de las páginas consultadas, de qué página a qué página se leyó para la elaboración de un cierto  trabajo. Ejemplo:

*pp. 14-59

*Consultado en las siguientes páginas 45-109.

c) Expresiones formadas por letras y números

Existen algunas palabras que se forman por medio de la unión con algún número. Cuando tengamos este caso, es pertinente colocar el guión entre la palabra o letra y el número. Nunca debe unirse el número con la palabra, siempre debe haber un guion entre ambas. Ejemplos:

*Volamos en un B-748.

*Le fue confiscada una AK-47.

*Carretera A-16.

*Aula A-101.

*Omega-3.

Casos especiales del guion

Cuando se vaya a separar una palabra al final de un renglón, nunca debe quedar la letra “h” intercalada al final del mismo. Algunos ejemplos de lo que no debe hacerse al separar esta letra al final de un renglón es:

*desh-acer (esto no) Sería des-hacer.

*proh-ibido (esto no) Sería pro-hibido.

No obstante, la letra “h” puede ir al final del renglón cuando después de ésta siga una consonante. Ejemplos:

* brah-mán

*Cuauh-témoc.

RAYA O GUION LARGO

Primeramente, es necesario recordar que será más ejemplar llamar al guion largo como “raya”. No lo olviden.

Usos de la raya

a) Elementos intercalados

Para diferenciar la función de la coma y la de la raya, es necesario mencionar que la coma se usa para introducir elementos con una mayor vinculación semántica y la raya para introducir información que no tiene mucha relación directa con lo que se está diciendo. A continuación unos ejemplos:

*A veces me gustaría ––no es fácil conseguirlo–– escribir un libro sobre esta ciudad.

La manifestación atravesaba  avenida Reforma ––mientras numerosos drones comenzaban a circular sobre las cabezas de los habitantes–– con la finalidad de llegar a la plancha del Zócalo.

b) Diálogos

El guion se emplea, principalmente, para indicar diálogos en una obra teatral o en un texto narrativo, incluso para la entrevista son usados. A continuación unos ejemplos:

*Conversación:

––¿La hostelería del Laurel?

––En ella estáis, caballero.

––¿Está en casa el hostelero?

––Estás hablando con él.

*Otro caso del uso de la raya en diálogos:

––¿Qué te pasó?––preguntó al verme––. Te ves pálido.

––Todo terminó–– le contesté, dándole la carta de mi padre.

––Era inevitable. ––Se llevantó y caminó hacia la ventana––. Era cuestión de tiempo.

––Yo nunca lo imaginé. ––Lágrimas de dolor invadieron mis ojos mientras intentaba sobreponerme.

En cuanto al punto después de la raya, éste se pondrá si tenemos un verbo de habla o no antes o después del guion largo.

Bueno, errateros. Hemos llegado al final de esta lección. Espero hayan tenido una noción general sobre el uso del guion y de la raya. Cualquier duda que tengan pueden contactarme en mi Facebook o vía twitter: @OliverLop_ . Les deseo una bonita semana y no olviden responder la evaluación que tendrán abajo de este párrafo. La siguiente lección hablaré del uso de paréntesis y corchetes. Estén al tanto. ¡Saludos!

AUTOEVALUACIÓN

1. Coloque las rayas en los siguientes diálogos y efectúe las correcciones necesarias.

a) El mismo caso de jaque imaginario lo tendríamos si la dama hubiese estado aquí, por lo que también queda descartada esa casilla.

b) Salta a la vista dijo César que sólo pudo verbi de B2.

c) ¿Cómo que es posible? El anticuario estaba confuso e interesado a un tiempo Parece evidente, diría yo.

d) Pero qué fue lo que pasó preguntó.

e) Lo único que podemos decirle por ahora es que está desaparecida dijo el oficial Encontramos su cartera en el asiento del carro, y una libreta donde dice que lo llamaran a usted.

2. Coloque las rayas donde corresponda

a) “Y he aquí que hoy esta frase un caxlán abusó de ella se enroscaba como una soga al testuz de la injusticia” (Rosario Castellanos).

b) Si afirmo algo, o lo niego ¿quién me ha dado ese derecho, la duda me persigue durante días, mientras me vuelvo a animar”, (Augusto Montenegro).

c) Para Carrillo Gil como para todo artista verdadero primero es la devoción y luego la obligación.

Telaraña

Por: Don Errata

Cuando andes  cansada,

inocente tú estarás,

frente al límite del lago de la inmensa tempestad.

Quién te dijo que te fueras,

compra tiempo y rebobina,

aquella escena tan divina que de lejos tentarás.

No me olvides alma mía,

compra tela y teje ya,

una nueva telaraña de recuerdos que olvidé.

Telraña

Desconocido

Hay algo que me persigue. Es tan oscuro como el carbón. Se esmera en seguir mis pasos hasta la punta de mi talón. No lo puedo tocar, invisible parece estar. Le hablo y le grito, parece no responder. Me alejo un poco y se mimetiza en el aclarecer. Trato de pisarlo, pero su fuerza es meramente inherte e invencible. Parece no existir; sin embargo, esta ahi: firme, oscura, chata, deforme, arrogante… Mi padre dice que la deje en paz, que ella siempre estará a mi lado y que en ella debo confiar. ¿Cómo cederme ante algo que sólo aparece cuando el sol se postra en mí? Es la sombra, dice mi padre, aquélla que por más que una la ve, nunca podra desaparecer. La dualidad misma existe, nuestro cuerpo refleja el día y la sombra nuestra noche.

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“La forma de escribir de alguien revela quién es realmente” (Entrevista con Juan Nadal Palazón)

Juan nadal

Noviembre, 2014

¿Qué ha sido de aquellos alumnos que han ganado la medalla Alfonso Caso y Gabino Barreda, las cuales otorga la UNAM a sus mejores estudiantes? ¿Han llegado a trascender después de obtener este reconocimiento? La respuesta, en el caso de Juan Nadal Palazón, es sí. Un hombre al que la edad de 35 años no lo ha perjudicado, al contrario, lo ha vuelto más joven con el paso del tiempo. Imparte las materias de Redacción, y Periodismo y Lenguaje Narrativo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde semestre a semestre recibe a más de una cuarentena de alumnos, quienes siguen confundiéndolo con el adjunto e, incluso, dudan si en verdad él es el profesor.

Sus satisfacciones personales han sido la docencia y con el tiempo descubrió su pasión por la investigación, la cual lo ha llevado a escribir varios libros entre ellos un análisis relacionado a los titulares periodísticos en México y otro que recoge los primeros relatos periodísticos de Gabriel García Márquez. Actualmente, trabaja en un nuevo libro sobre la hermeneútica de los titulares periodísticos.

El haber pasado por la licenciatura en Comunicación, la maestría en Lingüística Hispánica y el doctorado en Filología, realizado en la Universidad de Salamanca, España, lo dotó de nuevos conocimientos que le permitieron aplicarlos en la enseñanza de cada uno de los temas de su clase; sin embargo, lo que siempre le caracterizó, desde su formación universitaria, fue el compromiso y la responsabilidad: valores adquiridos de sus padres.

“Mis padres siempre me apoyaron y me dijeron que estudiara lo que a mí me causara ilusión de estudiar. En realidad era lo esperable en ellos, porque toda mi familia se ha dedicado siempre a la enseñanza. Por tanto, ellos siempre han tenido claro que una persona, para poder destacar en su profesión, tiene que estudiar lo que a uno le guste”.

Sus padres también fueron estudiantes de la UNAM e igualmente se dedican a la docencia. Juan Nadal es miembro de una familia con muchos méritos, puesto que su madre fue una de las primeras mujeres en recibir el grado de doctorado en Filosofía en México y es la mayor especialista, a nivel internacional, en la obra de Fernando de Lizardi. Su padre, a pesar de estar alejado del ambiente humanista, ha tenido también relevancia en la enseñanza de la Economía, mientras que el hermano de Juan Nadal se ha dedicado a la escritura de libros sobre Biología adolescente.

Juan Nadal había de estudiar la carrera de Comunicación, nunca dudó, estaba destinado a ello y escogió a la Facultad de Ciencias Políticas como alma mater para poseer herramientas que le permitieran desarrollar la investigación periodística.

El joven Nadal asistía en coche a la Facultad, era admirador del horario de la mañana y decidía comer siempre en su casa ubicada en el Centro de Coyoacán. La vida de un estudiante ganador de la Gabino Barreda no únicamente estaba puesta en hacer tarea todas las tardes, igualmente, acudía a cualquier fiesta a la que era invitado, principalmente las de fin de semestre. Era una persona querida por su generación y por sus profesores; nunca sufrió de abusos por parte de sus compañeros.

A pesar de tener un buen inicio en la carrera, la Huelga del 99-2000 obstaculizó su visión a futuro. Por nueve meses, estuvo a punto de abandonar la licenciatura y dejar a un lado la UNAM para mudarse a otra universidad.

“Me tocó la Huelga del 99-2000 y fue un periodo muy fuerte y traumatizante para nosotros; estuvimos nueve meses parados sin hacer nada. Hubo un momento en el que me vi desesperado preguntándome qué futuro me esperaba, porque no parecía claro que aquéllo iba a terminar. Imagínese usted que pasaban dos, tres, seis meses, ocho meses, nueves meses y no se veía para cuándo. Yo necesitaba hacer mi carrera”.

Juan Nadal decidió no dejar la UNAM a causa de que en otras universidades no le revalidaban las materias que ya había cursado durante los primeros cuatro semestres. Por tanto, el haber regresado a clases después de la huelga, lo motivó a seguir adelante. Fue así cuando comenzó a reconocer la importancia del estudiante de comunicación el cual decía que: “es de esperarse de éste un mejor desempeño en cuestiones de manejo mediático y de expresión”.

Juan Nadal crecería con estas habilidades al formar parte de una familia con una gran preparación académica, sólo faltaba que alguien le diera un empujón para consolidar nuevas metas como lo fue la docencia. Él se interesó en este ámbito durante su preparación como comunicólogo gracias a la ayuda de tres profesoras que lo admitieron como su ayudante y lo proyectaron a la búsqueda de esta vocación.

“En esa época, en la que fui yo ayudante de profesor, aprendí muchísimo observando a otros profesores dar clase y di alguna que otra sesión. Algunos comentarios que me hicieron las profesoras me ayudaron. Desde ese momento, estar frente a grupo lo hace a uno percibir de una manera muy distinta las clases”.

Juan Nadal tomó seriamente su papel como ayudante y, de manera autodidáctica, fue observando los aciertos y errores que un profesor debía tener gracias a que en su trayecto académico siempre estuvo ante la presencia de profesores buenos y malos. Para él, un buen profesor debe ser alguien comprometido con lo que hace y que, principalmente va a tratar a los alumnos como personas y a valorar su trabajo; sin embargo, lo que odia de su profesión es el carácter evaluativo, pero trata de apegarse a las operaciones matemáticas para tratar de ser objetivo con su alumnado.

El profesor Juan Nadal ha perdido el nerviosismo del primer día de su docencia, ahora entra a su salón y se enfrenta cotidianamente a la preocupación de si realmente está haciendo bien su trabajo, procura que no quede ninguna duda y vela porque su presencia como maestro no se vuelva un obstáculo en la vida de sus estudiantes.

Además de trabajar como docente, Juan Nadal cuelga el traje de profesor y se coloca, en otra instancia del día, el de investigador. Acude diariamente al Instituto de Investigaciones Filológicas que se convertiría en su pasión y también en un arma de doble filo. Es un instituto en donde puede desarrollar sus investigaciones; sin embargo, le consume mucho tiempo y es por ello que no ha podido impartir otras materias en la Facultad. Únicamente puede dar una materia al semestre.

Juan Nadal ve en todo momento la importancia de la redacción, su constante pauseo al hablar revela la pertinencia con la cual utiliza las palabras, por lo cual su discurso suele ser claro y entendible. Las faltas de ortografía son su peor enemigo y el periodismo su herramienta de trabajo. Sin embargo, ¿qué hay más allá de Juan Nadal que simplemente un profesor e investigador de tiempo completo?

Es un hombre que diariamente se levanta a las seis de la mañana, duerme a las doce, dice que alguna vez se enamoró en la Facultad y procura ir seis veces por semana al gimnasio. Sus pronunciados bíceps marcados en su playera tipo Polo lo delatan.

Dice que su mayor miedo es el fracaso y su comida favorita la española. España es su país favorito incluso por su acento de voz ––cuasi castellanizado–– podría decirse que debió haber nacido dentro de fronteras ibéricas más que mexicanas; no obstante, su identidad como chilango se hace presente a detenerse por un momento a pensar la respuesta a la raíz cuadrada de 100; no es tan perfecto como se creía, hasta un doctorante puede dudar.

Se dice estar ya cansado de la corrupción en el país y aspira a seguir siendo profesor e investigador en los próximos cinco años. La sonrisa inocente de Juan Nadal estará siempre presente, lo vuelve inmune a los enojos y lo inmortaliza en un ser dotado de conocimiento, cordialidad, humildad y tolerancia. Para él, si una persona comete errores es porque realmente está convencida de querer cometerlos. No perdona ni siquiera las faltas ortográficas de los diarios, anda por la vida corrigiendo hasta el más mínimo detalle y ha adoptado como un lema personal: “No haga el oso”. Juan Nadal incita a la autorreflexión, a la crítica continua y al adecuado uso de las palabras, ya que como él diría: “La forma de escribir de alguien revela quién es realmente”.

Curso de Redacción fast-track : Lección 2. Proceso de composición de textos.

Buen día tengan todos ustedes. Espero y el primer tema les haya brindado un panorama sobre la importancia de redactar adecuadamente nuestros textos en la vida diaria. El que ustedes decidieran seguir con esta segunda publicación me da a entender que han empezado a hacer el esfuerzo de corregir aquellos errores que diariamente les marcan en sus trabajos o que les han corregido en las redes sociales. Para que lo anterior no suceda, el día de hoy traigo un tema importante para aquellos que no saben qué hacer cuando están frente a la página en blanco. Sí, me refiero a aquel momento en el que la mayoría de nosotros sufrimos por no saber cómo empezar un escrito y cómo terminarlo con adecuada calidad. Para esto, a continuación hablaré del proceso de composición de textos que les ayudará a salir victoriosos ante el combate cotidiano de la página en blanco. Si siguen los pasos correctos lograrán percatarse de la diferencia entre un texto trabajado y uno hecho a las prisas. ¡Comencemos!

Proceso de composicion

Proceso de composición de textos

El “proceso de composición” hace referencia a los pasos que una persona debe seguir para la escritura de un texto. Este proceso inicia mucho antes de sentarnos o de empezar a redactar. Consta de tres fases:

1) Planeación;

2) Textualización;

3) Revisión.

Empecemos con la explicación de cada una de la fases anteriores:

  • Planeación: El problema de la hoja en blanco es un problema de esta fase. Desde la retórica clásica se hablaba de inventio (invención) y dispositio (disposición).

-La fase de inventio se refiere a recabar la información de lo que se plantea decir en nuestro texto. Una vez que concretamos este proceso sobre lo que deseamos hablar, se pasará a la siguiente fase que es la de dispositio.

– En la fase de dispositio, el sujeto, una vez que ya ha concretado el tema del que hablará, ordenará por temas, cronologías, etcétera. Es decir que, en esta fase, la información obtenida deberá ser clasificada y jerarquizada para así tener un esquema general sobre lo que planeamos decir; esto facilitará la redacción de nuestro texto en la fase de textualización.

  • Textualización: Es el proceso de escritura de nuestro texto; por tanto, es indispensable cuidar las reglas ortográficas y gramaticales. En la retórica clásica se había llamado a esta fase elocutio (acto de producir el texto). Una vez que han pasado por la jerarquización de su tema y la textualización de todo su discurso, es necesario que  al final se de paso a la última etapa ––la cual muy pocos consideran–– y que es la revisión de sus textos.
  • Revisión: Hay que recordar que la expresión escrita permite ser corregida. Con base en esta propiedad, es necesario que, una vez que acabemos de escribir nuestro texto, lo dejemos reposar por una horas e incluso días ––si es posible–– porque esto permitirá que una vez que lo retomemos antes de entregarlo, podamos encontrar fallas más perceptibles a la vista y, por tanto, podamos corregirlo y pulirlo hasta que quede con una mejor calidad. Es decir, que la característica primordial de esta fase es dejar reposar nuestro texto para encontrar los errores que dejamos pasar. Recuerden que hay que ser súper críticos con nosotros mismos al corregir nuestros textos, inclusive es válido pedirle ayuda a alguien más si eso les da más seguridad antes de entregar su escrito.

Una vez revisadas las etapas anteriores, hay que considerar tres factores a lo largo del proceso de composición de textos:

1) Finalidad: Se refiere al para qué, para quién y qué deseo hacer con mi texto. Siempre es importante preguntarnos a nosotros mismos lo anterior, ya que nuestro texto siempre conllevará una finalidad como: informar, persuadir, etcétera.

2) Género:  Es el tipo de texto que queremos hacer: académico, laboral, informativo, narrativo, literario, etcétera. Para esto, existirá una serie de convenciones sobre las características de cada tipo de escrito o discurso.

3) Extensión: La extensión será un factor importante, porque conllevará el saber qué tan largo deberá ser nuestro texto. Por tanto, siempre es indispensable tener una idea de lo que nos piden para así obtener mayor información posible sobre el tema que queramos investigar y, por ende, lograr un buen proceso de textualización con base en la información recabada.

Por último, me gustaría reiterarles lo siguiente:

Existen dos formas de leer. La primera consiste en leer para enterarnos de lo que dice un texto, mientras que la segunda forma es leer para darnos cuenta de cómo está escrito un texto y así poder reconocer no sólo las ideas de un autor, sino su estilo de escritura; esto nos permitirá formar esquemas mentales que en un futuro podremos copiar y reproducir en cada uno de nuestros escritos. No obstante, recuerden que el párrafo será siempre la unidad principal de un discurso.

Hemos llegado al final de esta segunda lección. Espero y hayan comprendido la importancia del proceso de composición de textos, ya que constantemente me he topado con casos en los que la gente sólo llega a la fase de textualización y deja pasar por alto la fase de revisión que es la más importante.

Procuren elaborar sus textos con antelación y recuerden que la solución al problema de la página en blanco se logrará sólo si buscan bastante información sobre el tema del cual pretende escribir. Clasifiquen esa información y ténganla siempre a su lado para que así les sea más fácil redactar los primeros párrafos. Al final, la tortura se convertirá en satisfacción al ver un texto completado. Descansen ustedes mismos, reposen su texto y siéntanse libres de botarlo por unos días para regresar a él y demacrarlo hasta sanarlo completamente.

Les deseo la mejor de las suertes. No olviden que si tienen alguna duda pueden contactarme para darle una solución. Sin nada más que decir, me despido de ustedes deseándoles lo mejor. Ustedes son quiénes construyen la lecciones de cada día y por favor #NoHaganElOso. Gracias a todos.

Nos vemos en la siguiente publicación en la que se hablará sobre las Nociones básicas de morfosintaxis.

Un saludo.

Curso de Redacción fast-track : Lección 1. Importancia de la redacción.

Bienvenidos sean todos ustedes a este taller que he denominado “Curso de Redacción fast-track“. Todo el material que se les proporcionará ha sido recopilado de las clases del Dr. Juan Gabriel Nadal Palazón ––académico de la Universidad Nacional Autónoma de México y profesor de la asignatura de Taller de Redacción de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales––. Por tanto, espero y puedan sacarle provecho a cada uno de los temas que serán publicados a partir de hoy. Espero con ansias que al final logren fortalecer aquellas deficiencias que poseen y logren aprender aquello que sus profesores no supieron enseñarles a profundidad. Les deseo la mejor de las suertes.

Recuerden llevar tatuado siempre, cuando están en contacto con la escritura, aquel hashtag del profesor que me adoctrinó no sólo a mí, sino a varios de mis compañeros. La frase de la que les hablo lleva por nombre #NoHagaElOso, cuando puedan decirla significará que definitivamente han logrado aprender la importancia de la escritura en su vida diaria. ¡Comencemos!

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Importancia de la redacción

En el arte de la estructuración de nuestros propios discursos escritos persisten principalmente cuatro aspectos que deben ser tomados en cuenta para la elaboración de  escritos académicos, laborales y/o personales. Estos cuatro aspectos son:

1. Prestigio social;

2.Disciplina Mental;

3.Respeto a la tradición;

4. Unidad de la lengua.

En lo que respecta al prestigio social, puede afirmarse que éste remite a la importancia de que si una persona habla bien o escribe bien gozará de este prestigio que le dotará la sociedad o su círculo más cercano. Por tanto, la importancia del plasmar nuestras ideas con buena estructuración logrará que nuestro receptor o lector nos coloque en una posición aceptable, porque entiende a “pie de la letra” todo el mensaje que le comunicamos.

La disciplina mental conlleva un esfuerzo personal por querer realmente dar un cambio en nuestra forma de expresión, puesto que, cuando nos expresamos, damos información de nuestra preparación o compromiso con querer expresarnos de la mejor manera para que el otro nos entienda. Así que este esfuerzo llevará, por consiguiente, al prestigio social del cual se habló en el párrafo anterior.

El respeto a la tradición se basa en no alterar o modificar la lengua en la cual nos expresamos. Cabe destacar que los primeros indicios del español datan del siglo XIII al ser descendiente del latín. Es así como, a partir del siglo XIII, surgen las normas ortográficas muy similares a las actuales. Recuerden siempre seguir las normas establecidas, no alteren su composición.

Por último, tenemos a la unidad de la lengua la cual consiste en que todos los miembros de la comunidad de una lengua se entenderán entre sí. Es decir, que difícilmente tú podrás entender a un japonés, ya que poseen lenguas distintos. Por tanto, es necesario reiterar que hay que comunicarnos siempre con la mejor claridad para evitar alteraciones que dificulten la comunicación con otra persona ya fuera en el lenguaje escrito o hablado.

Así, hemos llegado al final de esta primera lección. Fue una  publicación muy corta, pero necesaria como introducción al mejoramiento de nuestra redacción. No olviden la regla número uno que para mí es de las más importantes y supongo que por eso están aquí. Al final, el ver en sus trabajos felicitaciones por su redacción los dotará, al instante, de una gran satisfacción y con ello sus trabajos serán presentables y, por ende, lograrán calificaciones más altas. Recuerden: una buena redacción siempre será un elemento de tranquilidad y comodidad para cualquier maestro o lector.

¡Mucha suerte! Nos vemos en la próxima entrada con el tema de “Proceso de composición de textos”. Si hay dudas, háganmelas saber. Un abrazo.

Solamente caminó y caminó…

Por: Don Errata

 

Impura su presencia, abalanzándose sobre el mármol teñible del suelo portentoso, 

que a cada paso que daba retumbaba y silenciaba las palabras que intentaban

 escapar de su boca.

 

Ella sin percatarse del dolor inhumano, de las lágrimas puras de su alma interior,

lo dejó solo en una catarsis inverosímil, fría , impura, inexplicable; capaz de 

descuartizar a cualquiera que intentara acercarse a la bestia mundana y sagaz.

 

Solamente quedó un rastro, una imagen, una sombra humilde y sincera.

Delantales de seda que palulaban de un lado a otro como verdaderas alas nunca

antes vistas, impregnando de aroma a despido el ambiente hermético y belicoso

que gritaba en silencio por el regreso de aquella silueta encantada.

 

Solamente quedó su recuerdo, su hechizante y triste encantamiento que hacía

brotar las aristas de los labios de él, solamente quedó un brochazo de lo que

fue y de lo que pudo haber sido, ni más ni menos, que una historia autorretratada

por el simple deseo de uno solo, el deseo de nunca decir “adiós”.